
Doce voces gritaban enfurecidas, y eran
todas iguales. No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los
cerdos. Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del
hombre al cerdo; y nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible
distinguir quién era uno y quien era otro” (Rebelión en la Granja)
Puede
que para participar en política se exija un espíritu doctrinario del que
carezco por completo, pues como hijo de la ilustración, es en el espíritu
crítico en el que radica mi esencia.
Por
eso, debo escribir mi opinión sobre lo ocurrido esta semana en el Congreso de
los Diputados y la acción política lamentablemente ejercida por Podemos.
Uno
puede estar en desacuerdo con una postura política, votar a favor o en contra
de la misma e incluso ser agrio en la crítica, pero lo intolerable es hacer de
la sede de la soberanía nacional un altavoz de los propios egos.
El
pacto PSOE-C,s sin duda tiene muchos puntos cuestionables e incluso inasumibles
para Podemos pero es el reflejo de un espíritu de acuerdo del que ha carecido
por completo la formación morada.
El
día de la traición a la ilusión de la gente, de la traición al espíritu de
cambio por parte de Podemos fue aquel en el que el señor Pablo Iglesias,
haciendo gala de una arrogancia ególatra de gigantescas proporciones, decidió
ser Vicepresidente del gobierno y repartir carteras a diestro y siniestro entre
sus amigos.
La
humillación al PSOE fue evidente, la primera de las que estaban por llegar y
que en el debate de investidura han llegado a su quinta esencia.
¿Dónde
esta la defensa de los intereses de la gente humilde maltratada por la crisis y
sumida en la desesperación?
Un
padre que no tiene que dar de comer a sus hijos, ¿qué coño le importa que Iglesias
sea vicepresidente o Errejón ministro del interior?
Ni
una propuesta, ni una idea o acción real en favor de los desfavorecidos, solo espectáculo
circense ante la opinión pública que ha terminado en un pastiche lamentable.
Mientras,
los votos de Podemos sirven para mantener en la poltrona el gobierno liberticida
del señor Rajoy y su tribu de hijos pijos cuya única idea es la de detentar el
poder por el poder.
Sería
interesante que en Podemos hubieran leído reflexiones como la de Adam Smith: “Para dirigir la visión del estadista puede
indudablemente ser necesaria una idea general, e incluso doctrinal, sobre la
perfección de la política y el derecho. Pero el insistir en aplicar
completamente y a pesar de cualquier oposición, todo lo que esa idea parezca
exigir, equivale con frecuencia a la mayor de las arrogancias”
Las
soflamas guerracivilistas del señor Iglesias pueden ser formalmente apreciables
pero preferiría mil veces que hubiera mencionado frases como: “¿Cuál es el primer objetivo de la sociedad?
Es mantener los derechos imprescriptibles del hombre. ¿Cuál es el primero de
estos derechos? El derecho a la existencia”
Pero
de tanto leer “la ética a la razón pura” ha terminado el “líder supremo” considerando
que los besos en los labios y los cotilleos sobre la vida amorosa de la
señorita Andrea Levy son lo más digno que se puede exponer en la tribuna del Congreso.
La
dirección nacional de Podemos está jugando a ser aprendices de brujo y buscando
nuevas elecciones están poniendo por delante sus intereses egoístas de los
intereses del país. Quizás entenderán algún día que solo defendiendo los
intereses de la mayoría se defienden los
intereses propios.
Lo
peor de romper todos los puentes con el PSOE es que se han roto sobre la
evidencia de que Podemos es un partido radical antisistema sin las caretas socialdemócratas
y transversales que en su día electoralistamente se pusieron.
Siempre
ha sido un referente para mi el ex fiscal Carlos Jiménez Villarejo, y ayer con
su marcha, nacida del desacuerdo con a la dirección, Podemos pierde un
referente moral de imposible sustitución.
Podemos
ya no viene a cambiar un sistema podrido viene a implantar SU sistema podrido.
¿Dónde
esta la democracia interna en el partido que se dice sucesor del 15M? Esta
cuestión quizás la trate en otra ocasión, pero las costuras internas de Podemos
están completamente descosidas y solo la oligarquía de la Complutense asume el
poder absoluto en la organización para hacer y deshacer a gusto.
Novios/as,
amigos y familia componen el núcleo clientelar de los defensores del cambio y de
los azotes del clientelismo y la casta.
No
se trata de cambiar las personas, se trata de cambiar el sistema. Me da igual que
los enchufados en el ayuntamiento en la diputación o el gobierno sean del PP o
de Podemos, lo que quiero es que no haya enchufados; y si esto es reaccionario,
soy un socialdemócrata reaccionario.
Como
decía Robespierre: “Prefiero con mucho
ver una asamblea popular de ciudadanos libres y respetados con un rey, que un
pueblo esclavo y sometido bajo la espada de un senado aristocrático y de un
dictador”
Hay
que cambiar, reformar y transformar pero no para cambiar de corruptos sino para
establecer un sistema en el que la corrupción sea perseguida y atacada en su
origen.
Si
soy tan duro con Podemos, lo soy porque mientras del PP no espero nada, de
Podemos lo esperaba todo y la traición de la ilusión de la gente humilde, es sin duda la peor y más imperdonable de las
traiciones.
Quizás, como mi admirado Carlos Jiménez
Villarejo ya no haya sitio en Podemos para los que creemos en la libertad, la
igualdad, la justicia y la virtud.