“El amor a la justicia, a la
humanidad, a la libertad es una pasión como otra. Cuando domina, se le sacrifica todo; cuando se ha
abierto el alma a pasiones de otra especie, como la sed de oro o de honores, se
le inmola todo, la gloria, la justicia, la humanidad, el pueblo y la patria.
Ahí está el secreto del corazón humano. Ahí está la diferencia entre el crimen
y la probidad, entre los tiranos y los benefactores del país.” (M. Robespierre)
Definitivamente después de la constitución y primeras semanas de funcionamiento del nuevo gobierno de coalición del PSOE-Podemos, ya no albergo dudas sobre el desastre que espera al país.
Pero este texto solo pasará por encima de las
barbaridades ya perpetradas por el nuevo ejecutivo, pues es interés del país y
de todo demócrata progresista mirar más allá del naufragio y empezar a
construir las barcas que en el futuro pueden salvarnos.
Y es que dado el panorama político actual, todos
aquellos que amamos la libertad, debemos empezar a movilizarnos de cara a poder
salvar la democracia de todos aquellos que desde el gobierno y desde la oposición
la quieren aniquilar.
El PSOE definitivamente con sus pactos con los independentistas
ha dejado de ser un partido nacional, y se ha transformado en el instrumento de
poder de una pequeña camarilla de hombres y mujeres mediocres.
Desgraciadamente España nunca llegó a ser una democracia
plena con la necesaria división de poderes que ello exige, y ahora sufriremos
las consecuencias del poder incontrolado de un gobierno autoritario, obligado a
gobernar por decreto dada su exigua mayoría parlamentaria.
Por otro lado, la actual oposición no me ofrece más de
desconfianza y zozobra, pues si malo es tener en el consejo de ministros gente
de Podemos, tener gente de VOX sería aún peor.
Y es que el fuego no se puede combatir con gasolina, y
es en este punto donde señalo la necesidad ya perentoria de que se constituya
un partido Socialdemocrata capaz de defender la idea de España y su constitución
frente a quienes quieren su disolución e igualmente enfrentar las ideas
reaccionarias de aquellos que añoran la dictadura del 18 de julio y su Caudillo.
La idea de patria es una idea revolucionaria pues
patria solo tienen los ciudadanos, es decir aquellos que participan de la
soberanía nacional. En el antiguo régimen solo el Rey como soberano podía decirse
propiamente que tenía patria.
Todo estará perdido si solo son patriotas los
nacional-católicos de VOX y sus auxiliares del PP; o el patriotismo es
transversal o los independentistas habrán ganado y España se disgregará en un
sinfín de reinos de taifas.
Nada favorece más a un independentista que la imagen
de un descerebrado envuelto en la bandera española y cantando el “Cara al Sol”.
A nuestros políticos les interesa esta polarización,
les interesa el enfrentamiento cainita de
las viejas dos Españas para que en un aquelarre de pasiones muera el sentido
común y la razón.
Hay que dar opción a que una mayoría silente y no
fanatizada de españoles pueda volver a las urnas y apoyar una candidatura digna
de ellos, constituida por gente del pueblo, por el pueblo y para el pueblo,
capaz de cumplir con lo que promete y rigurosamente moral.
El espacio político donde debe forjarse este nuevo
partido es el centro izquierda, ese lugar que el PSOE ha abandonado y al que
Ciudadanos hace mucho que renunció para
abrazarse a VOX.
Necesitamos un partido que defienda sin complejos la Nación
pero una nación de ciudadanos iguales en derechos y obligaciones, donde la
libertad vaya unida a la igualdad, donde se desarrollen los derechos sociales y
donde se pueda confiar en una justicia imparcial e inexorable.
Un sistema político donde los representantes estén vinculados
con sus representados, donde la política no sea más que una ocupación
transitoria y no una profesión; donde los arribistas, los niñatos y las gentes
sin moral ni profesión no tengan lugar.
Que alguien que se llama socialista como el ministro Ábalos
haya dicho que está en política para quedarse, dice bien a las claras el grado
de degradación moral en el que nos encontramos.
Ningún político profesional dejará nunca la política
por voluntad propia por la sencilla razón de que nadie voluntariamente quiere dejar
un buen sueldo y el poder para engrosar
las listas del paro.
Vivimos pues tiempos en los que todo vale, en lo que
nos venden una Fiscal General del Estado independiente recién salida del
ministerio y de la bancada socialista; nos venden como reforma del código penal
un indulto encubierto a los independentistas; nos venden como ético el nepotismo
de ver parejas en el Consejo de Ministros…
Y es que por mucho que la manipulación mediática de
unos medios vendidos al poder nos venda que lo negro es blanco, aún hay gente
capaz de distinguir el Sol de la Luna.
Pero es en estos tiempos de calma, en donde las próximas
elecciones aún quedan lejos donde debemos construir el Partido que llegado el
momento pueda defender en la arena electoral los principios que someramente he
esbozado; de lo contrario al hundimiento del gobierno Frankenstein seguirá el
advenimiento del Nacional-Catolicismo y el fin de las libertades que aún nos
queden.
Presiento que se acercan tiempos políticos muy
intensos donde todo va a evolucionar de forma muy rápida, y es por eso que es
urgente que cuanto antes pongamos las bases del proyecto político que en no
mucho tiempo tengo la esperanza de que pueda alzarse como protagonista de la
nueva realidad política española.

