jueves, 6 de diciembre de 2018

VOX y los peligros de la caspa

“En todos los casos en que se trate de llenar necesidades o cometidos aparentemente imposibles, hay que concentrar la atención total de un pueblo hacia el problema en cuestión, presentándolo tal como si de su solución dependiese el ser o no ser”
(Main Kampt - Adolf Hitler)



Después de unos días de reflexión tras las elecciones andaluzas he decidido escribir unas líneas para analizar el fenómeno de Vox.
Debo reconocer que infravaloré la amenaza que se cernía sobre nosotros pero mi optimismo respecto al saber y entender de la gente, me lleva a esta clase de  errores.
Antes de entrar a analizar directamente mis consideraciones sobre lo que es y lo que representa VOX, creo necesario analizar el contexto en el que este partido  logra entrar con inusitada fuerza en las instituciones. Y es que VOX y su éxito no son la causa sino el efecto de un malestar social que lleva años larvado y que necesariamente tarde o temprano iba a salir a las luz.
Lo más positivo de los 12 diputados en el parlamento andaluz  de VOX es que por fin, la enfermedad se ha hecho visible y desde de ahora se puede empezar a actuar sobre ella.
En el éxito de VOX hay sin duda una alta responsabilidad de los partidos de izquierda (PSOE-Podemos) que ciegos de sentido común han vendido su alma al separatismo catalán y vasco pensando tan solo en el corto plazo.
Y es que después del intento de golpe de Estado que se produjo el pasado año en Cataluña, en lugar de enfrentar el problema, la izquierda se ha limitado a contemporizar e incluso a excusar a los golpistas, dejando libre el campo de la defensa del orden constitucional y de España a las fuerzas del centro-derecha.
En estas circunstancias veo casi imposible que el PSOE-Podemos puedan hacer frente a VOX  pues sus lemas de “parar al fascismo” suenan huecos cuando vienen de gentes que han perdido toda autoridad moral.
El señor Pablo Iglesias debería saber que en una democracia el poder se gana o se pierde en las urnas y no en las calles ni el las algaradas y tumultos. Precisamente usando la agitación y la violencia callejera se dan coartadas a los extremistas para reafirmarse en su impostura.
Si se quiere parar a la extrema derecha habrá que pararla no es las calles sino en las urnas, pero es en este campo donde la actual izquierda se está desmoronando.
Hay que reconocer que la iniciativa y el protagonismo político está en el campo de la derecha (C,s, PP y  VOX) y quien no lo vea estará perdiendo un tiempo muy valioso a la hora de reorganizar una nueva izquierda que en un futuro próximo pueda enfrentarse con éxito a estos adversarios.
Si queremos que la llamada a enfrentarse al fascismo sea de verdad secundada es más necesario que nunca que la izquierda se recomponga tanto moralmente como ideológicamente. En este sentido invito al lector a que lea mi post “España necesita una izquierda Jacobina”.
Tras estas consideraciones entro en el análisis propiamente dicho de lo que es VOX y del grave peligro que representa para nuestra renqueante democracia.
En redes sociales he visto como se vende que el programa político de VOX es perfectamente equiparable al de cualquier parido democrático que se presenta a las elecciones, y salvo algunos matices podría estar de acuerdo  en ello; pero precisamente lo peligroso de VOX está en lo que insinúa y no dice; se limita a señalar los problemas y proponer soluciones simples evitando decir como las va a aplicar.
Es verdad que la inmigración ilegal es un problema, y VOX nos anuncia que piensa terminar con ella, pero, ¿cómo? ¿Hundiendo pateras en el estrecho?, ¿electrificando las vallas de Ceuta y Melilla?, ¿creando guetos para inmigrantes?
Relea el lector la frase de Hitler con que abro este post y verá que nada hay nuevo bajo el Sol, se trata simplemente de usar un problema como punto de enganche para imponer todo un sistema de pensamiento.
Coincido con aquellos que señalan que “stricto sensu” VOX no es un partido fascista ni nazi; normalmente en España los movimientos “ultra" tienen sus propias peculiaridades, y en este caso la definición más acertada sería la de un movimiento de extrema derecha nacional-católico.
VOX es una ultraderecha con características singulares que será conveniente analizar sobre los cuatro elementos que más la definen:
1).- Defensa de la “Nación española”, como identidad no como sujeto político
2).- Inmigración
3).- Ultra-catolicismo
4).- Ultra-liberalismo económico

1.     Defensa de la “Nación española”, como identidad no como sujeto político
Este elemento es el principal banderín de enganche de VOX y en gran medida la esencia de su éxito electoral. En un primer momento la defensa de la unidad nacional no parece en absoluto nada peligroso, más bien algo que podemos compartir muchos millones de personas en este país: Yo mismo que me declaro jacobino y defiendo la unidad nacional sin ningún complejo.
Pero si rascamos un poco en su concepto de “Nación” vemos que estamos hablando de cosas diferentes.
Yo defiendo España como patria común de los españoles sobre la base de su constitución y por lo tanto sobre el concepto de ciudadanía es decir, un concepto puramente político.
En este aspecto resulta indiferente que yo me sienta español o no, lo soy porque soy ciudadano y participe de la soberanía nacional de este país.
Pero VOX no defiende España como sujeto político, defiende España como sujeto histórico y por lo tanto identitario; es decir, exactamente igual de como lo hacen los independentistas catalanes y vascos.
Así ese “sentirse español” es toda una declaración programática llena de contenido, y abre una peligrosa puerta pues, ¿qué  pasa si alguien no se siente español? Cuando empezamos a valorar sentimientos personales estamos atacando la esfera interna de las personas, un ámbito en el que la política no debe entrar si quiere evitar caer en toda clase de barbaridades.
Yo soy tan español como el señor Abascal, con independencia de como me sienta; pues en el momento que entramos en valoraciones subjetivas estamos implícitamente considerando que hay españoles de primera (los que votan VOX y se sienten españoles) y españoles de segunda (gente rara como yo que soy de izquierdas y no nacionalista)
Tampoco se nos puede pasar por alto que al defender  España como identidad y no como sujeto político, la defensa de la constitución y de los valores democráticos del Estado quedan completamente relegados en su ideario. Así la Nación Española que defiende VOX no es la que viene definida en nuestra constitución sino la sectariamente configurada por ellos.
Respecto a la desaparición de las Autonomías, nada puedo objetar pues con matices, yo mismo estoy en esa línea. Y es que hasta un reloj parado marca la hora exacta dos veces al día sin que eso suponga que funciona.
2.     Inmigración
Este apartado viene estrechamente ligado con lo anterior, pues si puede haber españoles de primera y de segunda, ¿qué se puede entonces pensar de aquellos que ni tan siquiera han nacido aquí y tienen una cultura diferente?
Nos venden que VOX se opone a la inmigración ilegal, y en este aspecto vuelve a coger un banderín de enganche para sumar apoyos, pues cualquier persona con sentido común está contra la inmigración ilegal.
Dentro de los disparates que una parte de la izquierda está cometiendo entra el buenismo de “papeles para todos”; pues termina fomentando el éxito de partidos como VOX.
Y es que la inmigración ilegal es un problema complejo que no admite soluciones simples y quienes nos proponen soluciones mágicas, realmente nos están mintiendo.
Pero VOX no se para en la inmigración ilegal y en su idea de españoles de primera y segunda, establece la nueva categoría de “inmigrante legal” como una tercera división donde los derechos brillan por su ausencia. La brillante idea de expulsar a cualquier inmigrante que se quede en el paro viene a corroborar que para VOX los inmigrantes solo tienen razón de ser como mano de obra barata.
Si un inmigrante reside legalmente en España y trabaja legalmente conforme a las leyes laborales tiene necesariamente que tener los mismos derechos que un español; y creo que es complicado que cualquier defensor de los Derechos Humanos pueda oponerse a este principio.
3.     Ultra-catolicismo
Este es un elemento diferenciador que singulariza la extrema derecha de VOX respecto a movimientos fascistas clásicos y junto a su liberalismo económico lo hacen incompatible con otros movimientos de extrema derecha como serian Democracia Nacional, Hogar Social e incluso Falange.
Y es que el nacional-catolicismo preconciliar de VOX es singularmente evidente en su programa.
Como en el caso del sentimiento nacional, VOX pretende ordenar la moral individual usando la ley no como elemento regulador de la convivencia sino como elemento moralizante de la misma.
Políticamente,  establecer una moral confesional en una sociedad libre y democrática es un retroceso y una barbaridad de tiene gravísimas consecuencias.
Solo un movimiento liberticida puede pretender ordenarme con quien me acuesto, como me relaciono con mis amigos, que puedo hacer o no hacer, o como debe ser mi familia.
No es lugar para entrar sobre los excesos que en ciertos ámbitos a cometido el movimiento feminista, pero el ataque a los derechos de la mujer que supone VOX es palmario. No tanto porque pida la derogación de la ley de igualdad o de violencia de género (que podríamos entrar a discutir) sino porque para VOX  ser mujer solo tiene sentido dentro de lo que ellos denominan “familia natural”.
¿Qué es una familia “natural”? Pues simplemente una familia conforme al catecismo católico.
Así las cosas, la homofobia es consustancial a VOX, pues para estos “machotes” las parejas homosexuales deben tener menos derechos que  las parejas heterosexuales que conforman esa “familia natural”. No solo eso sino que en su alocada ingeniería social, también las parejas heterosexuales que no conformen una “familia natural” pueden ser discriminadas.
Respecto al aborto no cabe ninguna excepción y solo cabe su absoluta prohibición incluso en casos tan aberrantes como el embarazo después de una violación. Lo que evita VOX señalar es que como consecuencia necesaria de la prohibición del aborto, este volvería a ser tipificado como delito en el Código Penal y por lo tanto, tendríamos mujeres en la cárcel por abortar de forma ilegal.
Otro tanto ocurriría con la eutanasia.
Todo lo señalado sobre el ultra-catolicismo queda refrendado por los innegables nexos de unión entre VOX y los más reaccionarios movimientos católicos como OPUS DEI, Camino Neocatecumenal o HazteOir
Mucho se me queda en el tintero en relación a este apartado, pero en lo fundamental creo que lo he explicado de forma adecuada.
4.     Ultra-liberalismo económico
Este es otro elemento diferenciador respecto a un movimiento fascista clásico, y por ello me gustaría que en el futuro impidiera que VOX se implante entre las clases más humildes y desfavorecidas de la sociedad.
Es sorprendente que un movimiento de extrema derecha como  VOX renuncie al granero de votos que supone el apoyar una política social; pero no seré yo quien les reproche esta conducta…
VOX propone bajadas de impuestos sobre todo los directos (IRPF, Sociedades…), propone la privatización de servicios públicos y propone una desregulación de los derechos laborales.
En este sentido VOX se pone abiertamente del lado de los empresarios, siendo un instrumento del capital para imponer por decreto la “paz social” de los cementerios.
Como socialdemócrata no me gusta nada este  programa económico que de facto supondría dejar desasistidas a importantes capas de la sociedad y condenar al precariado a un gran número de trabajadores; pero es evidente que en este aspecto de su programa no cabe acusar a VOX de extrema derecha.
VOX resulta tremendamente incoherente en sus planteamientos económicos y por eso veo en ello un rayo de esperanza respecto a que si se le debilita la bandera de enganche de la unidad nacional, pueda caer nuevamente en la irrelevancia política.
Y es que el liberalismo económico solo tiene sentido dentro del liberalismo político, pues no puedo pretender que se desarrolle el libremercado en una sociedad intervenida en la que hay que pensar y sentir conforme al código moral del partido; en este caso VOX.
Adam Smith padre del liberalismo económico y autor del maravilloso libro “La teoría de los sentimientos morales”, en cuanto moralista vería horrorizado la propuesta intervencionista y reaccionaría de moral ultra-católica de VOX.

Después de este somero análisis sobre los principales puntos programáticos de VOX quedaría el análisis de la situación política actual pero como no quiero sobrecargar al lector con un texto terriblemente largo, lo acometeré en otro post.
Una vez que la extrema derecha ha entrado con fuerza en las instituciones resulta muy probable que permanezca en ellas mucho tiempo con el peligro que ello implica para la libertad y la democracia.
Cada cual debe asumir sus responsabilidades, pero a los que odian a todo lo que tiene que ver con la izquierda les diría que tienen opciones políticas de sobra para defender sus planteamientos más allá de jugar con el fuego de VOX.
El fuego que se combate con fuego termina en incendio, ahora más que nunca debemos comprometernos todos con la democracia y la libertad y ello implica necesariamente evitar a VOX, pues en democracia caben todas las opciones pero no todas son aceptables.
Yo en la medida de mis humildes posibilidades en la defensa de la libertad, la igualdad, la justicia y la virtud pongo al servicio de la causa mi pluma.
Frente al extremismo y el fanatismo solo cabe oponer la luz de la razón y aunque estemos en tiempos de radicalismo,  el futuro será de aquellos que siguiendo el lema de Kant y de la ilustración nos atrevamos a pensar por nosotros mismos. (Sapere Aude)  


sábado, 20 de octubre de 2018

Sobre la Dictadura de lo “Políticamente Correcto”

“Pereza y cobardía son las causas merced a las cuales tantos hombres continúan siendo con gusto menores de edad durante toda su vida, pese a que la Naturaleza los haya liberado hace ya tiempo de una conducción ajena; y por eso les ha resultado tan fácil a otros el erigirse en tutores suyos”( I. Kant)

Hoy en día resulta pavoroso acercarse a los medios de comunicación y comprobar como todo lo señalado por Ortega y Gasset en su “Rebelión de las Masas” se cumple con pasmosa exactitud.
El sueño de la razón es en nuestro tiempo muy profundo, y  toca enfrentarse a una tiranía de iletrados donde el que menos sabe, más habla y más presume.
En los tiempos antiguos los ancianos eran muy respetados ya que se entendía que la vida los había dado sabiduría y conocimiento; hoy la edad es considerada una enfermedad y cualquier adolescente de 18 años puede dar lecciones a sus mayores.
En la actualidad resulta curioso como se acorta la niñez para retrasar la madurez de forma que la mayor parte de la vida la pasemos en la adolescencia. Hacemos adolescentes prematuros a niños de 12 años para luego hacer adolescentes eternos a hombres de 35.
En esta edad de la tecnología todo esta al alcance de nuestro móvil, pero estamos perdiendo la capacidad de desarrollarnos como personas para hacernos adictos a la pantalla.
Nuestra tecnología evoluciona a una velocidad de vértigo mientras nosotros lentamente empezamos a involucionar.
Infinitas cosas podría escribir sobre las gilipolleces que todos los días nos venden los medios de comunicación y se ponen a debate en twitter y las redes sociales.
La democracia siempre la entendí como el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo; donde ciudadanos libres, iguales y formados pudieran discutir y decidir su propio futuro.
Desgraciadamente es la demagogia la que  nos gobierna sobre la base de una población que prefiere vivir sin pensar, tutelados por aquellos que gobiernan el contenido de sus pantallas.
Pensar conforme a un criterio propio se ha convertido en algo peligroso, no aceptar que la tontería que se  ha puesto de moda es lo que hay  que asumir como correcto, es un acto de intolerable esnobismo aristocrático.
En 1984 escribe Orwell algo que parece escrito para este instante: “Saber y no saber, hallare consciente de lo que es realmente verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas, sostener simultáneamente dos opiniones sabiendo que son contradictorias y creer sin embargo en ambas; emplear la lógica contra la lógica, repudiar la moralidad mientras se recurre a ella…”
Y es que la filosofía nos ha enseñado que el fundamento de toda moral radica en la libertad, sin libertad no hay responsabilidad y sin responsabilidad retornamos al concepto de “minoría de edad”
Lo “políticamente correcto” aparece como un nuevo catecismo laico que los medios nos enseñan y que como un escrito revelado hemos de seguir aunque ni lo comprendamos ni estemos de acuerdo con él.
Repetir como papagayos palabras ininteligibles como “Astroturfing” aseguran un estatus en este mundo amoral donde la libertad es sustituida por la obediencia y el “no pensar”.
Lo peor de todo es que considero que el hombre nuevo del neomodernismo digital,  no tiene ya capacidad para llegar al “doblepensar” orweliano, y prefiere un “no pensar” más propio del adolescente eterno que se nos vende.
Esta nueva ingeniería social para tener éxito necesita como culminación de sus aspiraciones crear una neolengua capaz de simplificar el pensamiento. En este sentido se está avanzando a grandes pasos, buen ejemplo lo tenemos en como una “adolescente” de 18 años en un programa de máxima audiencia es capaz de proscribir una palabra como “mariconez” de una canción esgrimiendo como único titulo para ello el sacrosanto catecismo de la “corrección”.
Un simposio de jóvenes en este mismo programa determinó lo inapropiado que resulta decir: “voy a arreglarme”.
La rebelión de las masas esta pues en plena efervescencia y con ello el camino a lo peor hace mucho que ha quedado abierto.
Y es que la tiranía de la Masa si bien es cruel, termina siempre en lloros y crujir de dientes.
Imagine el lector que monta en un barco y en medio del océano el pasaje decide tomar el control de la nave. El capitán y la tripulación quedan recluidos en el casino del barco mientras el pasaje se divierte en el puente de mando y la sala de máquinas. 
No dudo que la experiencia de los pasajeros en el puente de mando será única, y nunca hubieran soñado manejar un transatlántico… pero el final del barco está en el fondo del mar.
La libertad está necesariamente en que cada ser humano asuma sus responsabilidades y con ello sus propios principios morales.
La libertad no es opinar de todo, se entienda o no, es aprender de aquellos que saben más, y en la humildad del silencio comprender que hay cosas que se desconocen.
En la nueva época de tecnología en la que nos estamos adentrando la cualidad más importante para el hombre ya no será el conocimiento, que estará a nuestro alcance en una pantalla, sino en saber pensar y con ello saber usar la información para no morir sepultados por ella.
Decía Diderot que todos los sabios del mundo eran impotentes contra una tontería que se pusiera de moda; hoy la moda la marcan las redes y los medios de comunicación de masas; efectivamente impotentes estamos ante ellos.
Toca sobrevivir a estos tiempos donde sobran “influencers” y faltan líderes. 

domingo, 7 de octubre de 2018

Delenda est PSOE



“La tendencia natural del gobierno representativo, así como de la civilización moderna, es la de ir hacia una mediocridad colectiva” (J.S. Mill)

Que toda situación es susceptible de empeorar es un principio que adquiere consideración de universal en el ámbito de la política española.
Pensábamos que el “plasma” de Rajoy era insuperable pero es escapismo del Dr. Sánchez lo deja muy atrás ya que el gobierno transparente del PSOE directamente se ha hecho invisible para evitar dar explicaciones de los muchos asuntos que se las exigen.
Si mi crítica a este gobierno debe ser frontal y sin cuartel es precisamente porque siendo socialista no puedo permanecer impasible mientras la mentira de un partido que ni es socialista, ni es obrero, ni es español desacredita a la gente que verdaderamente somos de izquierdas.
No solo pues debo criticar una nefasta acción de gobierno, sino la completa traición a los principios y valores del socialismo y la prostitución del cualquier principio moral en el ejercicio del poder.
Hay que reconocer sin embargo que los principios morales e ideológicos del presidente Sánchez son simples y cristalinos: conservarse en el poder el mayor tiempo posible.
Si el poder corrompe, los helicópteros deben hipnotizar y resulta complicado que se vuelva a producir una carambola parlamentaria como la actual, donde una minoría detenta el poder contra la opinión pública a la que no se deja hablar en las urnas.
En España no habrá normalidad democrática hasta que el pueblo no pueda votar y el parlamento vuelva a ser expresión de la voluntad general.
Estos meses se está viendo como unos mediocres, mentirosos e inmorales, escondidos bajo pieles de “demócratas” y “regeneradores” no son más que lobos totalitarios dispuestos a todo con tal de seguir disfrutando un día más de la púrpura del poder.
Si estuviera en manos del PSOE, Podemos y el Gobierno, en este país no volvería a haber elecciones hasta el 2111, pues realmente la voluntad general, no la conforma el pueblo y los millones de españoles ignorantes que votan, sino “ellos”.
Su resumen de la democracia como el de la acción de gobierno es simple: solo es democrático lo que yo pienso, todo lo demás es “fascismo”.
España se encuentra al borde mismo del abismo pero el PSOE de seguir atrincherado en el poder será el primero que se despeñe por el mismo.
Cualquiera que conozca al PSOE por dentro, sabe que en este partido hay gente muy válida y digna, pero desgraciadamente la virtud de una parte de la militancia es corrupción de sus dirigentes; desde una agrupación local, al Consejo de Ministros los más inmorales, rastreros y serviles son los que ocupan los cargos directivos.
Es un mal común al sistema de partidos español (incluyo en el a Podemos y Ciudadanos que un poco tiempo han logrado la equiparación de toda la partidocracia, nueva y vieja), que cualquier persona válida que ingrese en una formación política y se le ocurra pensar por su cuenta, será condenada al ostracismo.
En este punto hago mías las reflexiones que hace  Hayek en “Camino de Servidumbre”, ese libro que dicen reverenciar los “de derechas” y que muy pocos han leído y menos aún han entendido. (Pablo Casado se presenta como un gran admirador de este libro, se dice que lo leía con embeleso entre clase y clase mientras hacía el Master en la Universidad Rey Juan Carlos)  
El resumen de la tesis de Hayek es que solo los inmorales, mediocres y serviles llegan a los puestos de importancia en un sistema de selección inversa donde la sombra del líder lo llena todo de oscuridad.
Si en uno de nuestros partidos una persona de principios y virtud llega a un cargo intermedio en la organización, tiene obligatoriamente que tomar un decisión crítica: o plegarse a los deseos de los cargos superiores y olvidar cualquier sombra de principios para asumir cargos de más responsabilidad, o ser fiel a si mismo y a sus creencias, lo que le condenará a la irrelevancia y al olvido en cargos sin ninguna importancia.
En un mundo donde todo se compra y se vende no puedo condenar severamente a quien abandona sus principios por comprar una vida cómoda, buen sueldo y el disfrute de las prebendas y privilegios que da el poder.  
Es muy normal que nuestros políticos desconozcan quien era Immanuel Kant pues leer frases como: “En lugar de los que tiene un precio puede ser colocado algo equivalente; en cambio, lo que se halla pro encima de todo precio y no se presta a equivalencia alguna, eso posee una dignidad”, puede causarles problemas intestinales.
El hundimiento de todo nuestro sistema político es ya solo cuestión de tiempo, solo una reforma profunda y sincera del amenazado de derrumbe sistema institucional puede salvarnos de la deriva populista.
La historia nos enseña que normalmente los sistemas no mueren asesinados sino por suicidio; después de 40 años, nuestra democracia no solo no se ha perfeccionado sino que se ha degradado y corrompido hasta limites de nausea.
El gobierno del Dr. Sánchez es la culminación de ascenso hacia los peor, el justo epilogo al inmovilismo de una casta política que nunca miró por el interés general y si por sus privilegios.
Acechados por el golpe de estado en Cataluña y una crisis institucional galopante, solo queda un ingrediente antes de que las puertas del Hades queden expeditas para quien sea suficientemente listo para ponerse al frente del nuevo movimiento que está por venir: la próxima crisis económica que asoma en lontananza.
Veo con esperanza como poco a poco una nueva izquierda jacobina se está empezando a organizar, aunque enferma del virus de la segmentación; pero ahora más que nunca hay que poner en el mar las barcazas salvavidas si la izquierda quiere sobrevivir a la tormenta.
El PSOE está herido de muerte aunque tiene por delante una lenta y dolorosa agonía bien ganada a base de traición y traición.
Podemos, ha logrado coger todos los vicios de Izquierda Unida, y ninguna de sus virtudes, lo que le condena a ese techo de cristal del 15%, techo que se quedará en el 5% cuando la gente vea otras opciones verdaderamente más antisistema que las de unos niños pijos viviendo de sus cargos a cuerpo de rey.
¡Qué lejos quedan los tiempos en los que la “Juventud sin futuro” acaudillada por la ninfa Rita Maestre entraba en las capillas con los pechos al aire como la libertad guiando al pueblo!
Ahora con su suntuoso sueldo del ayuntamiento, su familia bien colocada, se viste de Prada y se casa en una suntuosa finca a las afueras de Madrid. La juventud gracias a su traición a los descamisados y oprimidos, ahora tiene futuro, un futuro para unos pocos que en su miseria moral encontraran más tarde que pronto una vuelta a la miseria material.
Bien preveía  J.J. Rousseau cuando señalaba: “Nos vamos acercando al estado de crisis y al siglo de las  revoluciones”
Como viejo jacobino mi creencia en la libertad, la igualdad, la justicia y la virtud me lleva a estar siempre del lado de los oprimidos y a defender todo cambio que beneficie a la gente humilde frente a los poderosos y soberbios.
La ceguera de nuestra casta dirigente será estudiada, pues por no hacer los cambios necesarios para, perdiendo un poco de sus privilegios, salvar con ello el sistema, lo perderán todo; y es que cuando la maquinaría de la revolución se pone en marcha el caos de lo imposible hace todo incontrolable.
Nos hablan constantemente de posibles cambios en nuestra constitución, pero esos cambios nunca llegarán, ya que quizás el tiempo de los mismos ya se terminó antes de empezarlos.
Estimado lector, en sinceridad le digo que tengo miedo ante los tiempos que nos va a tocar vivir, pues presiento que todo lo que hasta hora parecía sólido y firme, en unos meses será volátil si el Doctor en Economía que nos dirige no apela al pueblo en unas elecciones generales.

En un sistema dañado cada minuto que se prolonga su funcionamiento anormal el daño es mayor y quizás pase a ser irreparable. 

domingo, 23 de septiembre de 2018

Los 100 días del gobierno del Dr. Sánchez

“El respeto que inspira el magistrado depende mucho más del respeto que él mismo siento hacía las leyes, que no del poder que él usurpa” (M. Robespierre)

En muchos de mis escritos he señalado con vehemencia las graves imperfecciones que arrastraba nuestra democracia y de como  nuestra clase política en lugar de plantear su reforma y perfeccionamiento, se aprovecho y disfruto de sus fallos.
Ahora, 40 años después del nacimiento de nuestra actual constitución creo que nos encontramos definitivamente al borde de un abismo del que nadie parece querer apartarse y que puede derribar todo lo construido durante este tiempo.
Si el gobierno del PP ocasionó una grave erosión a la ya maltrecha salud democrática del  país, el gobierno del Sr. Sánchez me temo que está terminando de dinamitar lo poco que aún queda en píe del sistema.
Y es que la democracia no es solo el derecho de una mayoría a gobernar, sino también el sometimiento de esa mayoría a unas reglas y su limitación respecto a los derechos de los individuos y de las minorías.
Compartiendo mucho de lo señalado por John Locke en su “Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil”, también soy un firme defensor de la democracia absoluta propugnada por mi admirado J. J. Rousseau.
Desgraciadamente a Rousseau se le cita, pero muy pocos se han dignado leerle y menos aún entenderle. Se malinterpretan los principios roussonianos para señalar como ilimitado el derecho de una mayoría a conformar la voluntad general y legitimar así el sometimiento de los derechos de las minorías.
Este planteamiento simplemente lleva la semilla de la dictadura y la opresión pues conformada una mayoría con todos los resortes del poder en sus manos de forma ilimitada, ¿qué la impedirá perpetuarse eternamente en el poder cambiando a su antojo las leyes?
Y es que Rousseau a la vez que establece la voluntad general como expresión del pacto político, no la limita en el aspecto formal como hacen los liberales, establece un límite fundamental del que nadie habla: el límite moral.
El legislativo podría hacer lo que la mayoría decida, pero para Rousseau no haría falta poner los límites que ya Montesquieu estableció brillantemente, pues poniendo el límite moral, entiende que las libertades estarían garantizadas.
La diferencia fundamental radica en que Rousseau escribe para hombres virtuosos, Locke y Montesquieu escriben para hombres viciosos; dejo al lector la respuesta sobre quien está más conectado con la realidad del hombre.
Así cuando la señorita Adriana Lastra mira con ignorancia a Rousseau y dice que la soberanía reside en el Congreso y por lo tanto que su mayoría Frankenstein puede hacer y deshacer a su antojo; yo fiel al ginebrino le diría que conforme al orden roussoniano, toda la casta política que se sienta en el hemiciclo llena de mediocres, corruptos e inmorales, no tendría ningún derecho político ni tan siquiera el del voto.
Cuando se constituyó el nuevo gobierno del PSOE, señalé que sentía una mezcla de ilusión e incertidumbre que solo el tiempo podría aclarar, hoy mi mezcla es de decepción y asco.
La caída del gobierno del Sr. Rajoy era necesaria, imprescindible desde un punto de vista de salud democrática; pero tras los 100 días del Gobierno Sánchez,  no veo más cambio que el de un nuevo inquilino en la Moncloa.
Alcanzar la presidencia del gobierno no es un fin en si mismo, sino un medio para poder desde los resortes del poder aplicar una política, unas medidas destinadas a mejorar la calidad de vida de las personas y a enriquecer la convivencia social y la prosperidad nacional.
Pero con 84 diputados y apoyado en secesionistas,  parece que el Sr Sánchez, vive feliz ocupando el puesto de presidente del gobierno sin hacer frente a los graves problemas nacionales que nos amenazan.
Se nos prometió una contrarreforma laboral, terminar con el enchufismo el los altos puestos del Estado, regenerar la salud democrática, despolitizar la radio y TV públicas…
La reforma laboral está paralizada “sine die”, se cambiaron los 5000 cargos enchufados del PP en la Administración General, por 5000 enchufados del PSOE, se gobierna a espaldas del parlamento usando y abusando del Decreto Ley y se fuerzan los procedimientos parlamentarios, se ponen comisarios políticos al frente de la Radio y televisión públicas…
El “problema catalán” sigue enquistado y habrá que ver hasta que punto el gobierno está dispuesto a hacer concesiones a los golpistas en abierta traición a su juramento de defender la Constitución.
La única promesa que si se ha materializado es sacar la General Franco del Valle de los Caídos, tema que da por si solo para un largo texto y que aquí, me limito a constatar como uno de los pocos cumplimientos.
Hace 100 días señalaba que le nuevo gobierno del PSOE nacido del la moción de censura era tan legal como legítimo; hoy perdida la legitimidad sobre la mentira de las promesas incumplidas pido que unas elecciones generales concedan una nueva legitimidad de origen. Y es que la soberanía nacional, no reside en el parlamento sino como dice nuestra constitución: “…reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado.”
No quiero alargar el presente texto aunque dejo pendiente todo el “affaire” sobre el Doctorado del Presidente del Gobierno, que tantas dudas está generando sobre su autoría, calidad y plagios varios…
Lamentablemente, la casta política que nos gobierna parece querer suplir su falta de capacidad con títulos aunque sean regalados; olvidando que no hay mayor título para un ciudadano que el de la dignidad y coherencia personales.

Para terminar vuelvo a Rousseau: “Los antiguos políticos hablaban incesantemente de costumbres y de virtud; los nuestros sólo hablan de comercio y de dinero”

sábado, 2 de junio de 2018

En defensa del gobierno Frankenstein



“En todos los gobiernos legítimos, la designación de las personas que han de asumir el mando es una parte tan natural y necesaria como la misma forma de gobierno, y es la que fue originariamente establecida por el pueblo” (John Locke)

Después del triunfo de la moción de censura de Pedro Sánchez que ha derribado al ejecutivo del Partido Popular, no puedo dejar de observar con asombro los ataques inmisericordes que está recibiendo este gobierno neonato de PSOE.
Y es que empiezo a creer que la democracia española esta enferma, dado que en realidad la ciudadanía de este país carece de una cultura  realmente demócrata.
Que parezca aceptable llamar ilegítimo e incluso “golpista” a un gobierno nacido del parlamento conforme a un proceso bien determinado, deja muy a las claras que hay una apreciable parte de la ciudadanía que considera que la ley solo merece obediencia mientras satisface nuestra voluntad y se ajusta a nuestros deseos.
Yo, inequívocamente me he puesto siempre del lado de la Nación frente al ataque de los secesionistas catalanes, y siento un profundo desprecio por  los partidos que los representan y apoyan, incluido también un partido heredero de terroristas como BILDU; pero mientras legalmente estos partidos tengan representación en las Cortes sus votos son tan válidos como los demás.
Que Pedro Sánchez es presidente gracias a los votos de estos partidos separatistas  es evidente, pero estos votos mientras la ley no cambie, son tan legales como los del PP o los de Ciudadanos y por lo tanto entran en el juego de mayorías del parlamento.
No podemos dejar de considerar que el Sr. Rajoy se ha mantenido dos años en el gobierno gracias al PNV y a nadie se le ha ocurrido llamar ilegítimo al gobierno del PP por contar con ese apoyo.
Yo como seguidor de J.J. Rousseau soy más partidario de una democracia más directa y donde los ciudadanos puedan participar de las decisiones públicas más allá de simplemente votar cada cuatro años, pero el sistema parlamentario que tenemos es el que establece nuestra constitución, y mientras no cambie, es el que debemos respetar.
Y es que en una Monarquía parlamentaria como la española, el gobierno no lo elige el pueblo directamente, lo elige el Congreso de los Diputados.
Nosotros elegimos diputados y luego estos designan un gobierno en función de mayorías que se establecen en el parlamento; estás son las reglas y si no nos gustan, habrá que cambiarlas antes de dedicarnos a deslegitimar lo que según estas reglas se establece.
Se señala que la mejor salida a la crisis política que desencadeno la corrupción del Partido Popular en forma de sentencia del caso Gürtel,  hubiera sido la convocatoria de elecciones generales, y puedo coincidir en esta solución, pero el Sr. Rajoy que tenía esta facultad decidió atrincherarse en la Moncloa y esperar que pasará la tormenta…y  esta vez la tormenta se lo ha llevado por delante.
Por ello, es tan legal y legítimo la constitución de un nuevo gobierno nacido de la moción de censura, como el haber ido a elecciones, otra cosa es la opinión que cada cual tenga de lo que sería mejor para España, pero eso es una opinión personal que en nada afecta a la legalidad. Como he señalado anteriormente personalmente en caso de duda ante una crisis,  en una salida igualmente constitucional, yo me inclino por apelar a la ciudadanía pero como se ha demostrado en Cataluña no siempre las urnas solucionan un problema.
Como bien señala Kant, es un deber moral el respeto de la ley y por lo tanto todo lo legal es legitimo; toda ley expresa un deber perfecto que nos obliga a su cumplimiento, nos guste o no. Otra cosa es el derecho que tememos a criticarla y pedir su modificación.
El Sr. Sánchez ha seguido escrupulosamente el procedimiento establecido en nuestra Constitución y conforme al mismo es presidente del gobierno, su nombramiento es legal e irreprochable, discutir esto es discutir la propia legitimidad de nuestra democracia.
No nos podemos llenar la boca con el artículo 2 de nuestra constitución cuando señala: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española,  patria común e indivisible de todos los españoles…” y después llamar golpismo a la aplicación del artículo 113 que establece la Moción de Censura.
La coherencia está en defender los mismos principios con independencia de los beneficios o perjuicios que de ellos se derriben, pues lo contrario es oportunismo.
El viernes cuando la moción de censura prosperó, señalé que sentía una extraña mezcla de ilusión e incertidumbre. Sinceramente veía como una necesaria medida de salud pública que el Sr Rajoy saliera de la Moncloa, pero no es menos cierto que un gobierno con tan poco respaldo parlamentario deja muchas dudas sobre su viabilidad, más aún cuando el problema catalán sigue amenazante.
Será el tiempo quien nos diga si el PSOE ha acertado o se ha equivocado con esta moción; yo lo juzgaré por sus acciones y sus medidas después de los 100 días de cortesía que merece todo nuevo gobierno.
Antes de lanzarnos a un debate visceral lleno de prejuicios, aderezados con intereses sesgados y  una opinión publicada maledicente, es mejor seguir el principio del Duque de Wellington: “esperar y ver”
Yo hoy lanzo mi voz en defensa de la ley y del sistema constitucional, y por ello debo de romper una lanza de legitimidad en favor del gobierno del PSOE y de Pedro Sánchez
El PSOE se juega en estos meses su supervivencia política, si falla en esta audaz jugada, la socialdemocracia en España necesariamente deberá reorganizarse en torno a un nuevo partido que sobre los principios de la igualdad, justicia, libertad y virtud, defienda la democracia y la unidad nacional. 
No podemos olvidar que el título completo de la tan mencionada novela de Mary Shelley es: “Frankenstein o el moderno Prometeo.”
Solo el tiempo nos dirá si este va a ser un gobierno Frankenstein o será el gobierno del moderno Prometeo...

domingo, 8 de abril de 2018

Cifuentes, honor sin honradez




“No sólo la virtud es el alma de la democracia, sino que ésta sólo puede existir en este tipo de gobierno” (M. Robespierre)



La opinión pública sigue mirando con asombro y cada vez con más indignación la concatenación de mentiras, falsedades y escusas con las que cada mañana nos desayunamos en relación con el “Master” que la señora Cifuentes tiene y que parece que nunca cursó.
Las mentiras en los currículos de nuestros políticos son moneda corriente, pues para muchos la función pública es un trabajo y por lo tanto intentan acomodarse al mismo. Es más, al revés que en el mundo laboral, el político se hace con títulos, másteres y  doctorados una vez tiene un cargo público.
Así pues, lo que estamos viendo entorno al master de Cifuentes no es más que el ejemplo de lo que sucede constantemente respecto a nuestra decadente clase política, salvo por que en esta ocasión el nepotismo y la corrupción están saliendo a borbotones en los medios de comunicación y llegando a la opinión pública.
La situación de clientelismo y decadencia moral y docente de nuestra Universidad dará para un próximo post. Como pequeño apunte hago mía una frase de Ortega y Gasset de su libro “Misión de la Universidad” que señala: “Una  institución en que se finge dar y exigir lo que no se puede exigir ni dar, es una institución falsa y desmoralizada. Sin embargo, este principio de la ficción inspira todo los planes y la estructura de la actual Universidad.”
Pero el “affaire Cifuentes” va más allá del falseamiento de un curriculum, pone en evidencia la cadena de corrupción con la que una universidad pública recompensa a un “amigo” político.
Y es que desgraciadamente hemos mercantilizado el saber en forma de “títulos” y en eso la derecha lleva ventaja a la izquierda. Si quiero un bien expediente lo compro y listo, pues al final todo se compra y se vende.
La titulitis que ha llevado a la perdición a la Sra. Cifuentes es la que asola nuestra sociedad y aniquila el conocimiento que dice certificar.
¿Cuántas personas hay que se han sacado el carnet de conducir y no saben conducir? Seguramente el lector tiene en su entorno algún caso, alguien que tiene el carnet y después de  alcanzar el título nunca más condujo.
El proceso que siguió la Sra. Cifuentes para obtener su “título de Master” es cuanto menos irregular, y aunque no hubiera sido ilegal (todo apunta que si), ¿alguien puede decirme que certifica ese título?
No fue a clase, hay serias dudas de que le evaluaran realmente con un examen o trabajo y sus sobresalientes, sobresalen en ignominia y vergüenza, tanto a quien los acepto sin merecerlos, como a quien los concedió como regalo.
Alguien me puede decir como no sentir indignación cuando, muy campanuda, la presidenta de la Comunidad de Madrid señala que se “atenta contra su honor”.
Esta señora atenta contra el honor de todos los ciudadanos que con sus impuestos pagan la universidad pública para que regale títulos a los “amigos” de los profesores y catedráticos; atenta contra quienes creemos que lo más importante en el currículum  de un político es la dignidad y la integridad moral, eso que se gana y no se certifica con título oficial.
¿Cuántos políticos tienen un master en honestidad y servicio a los intereses generales?
La Sra Cifuentes y muchos dirigentes del PP podrán acumular todos los títulos, másteres y doctorados que quieran, tanto reales como regalados, pero su curriculum en honestidad es insuficiente y por lo tanto, no tienen ninguna autoridad para ejercer un cargo público.
Abogados del Estado, Notarios, Registradores, altos cargos de la administración, poco vale alcanzar estas capacidades profesionales si se es corrupto por naturaleza, si se sirve a intereses bastardos en lugar de al interés general, si la integridad moral sucumbe a la avaricia y al egoísmo.
La Sra Cifuentes no puede ostentar ni un minuto más su puesto como presidenta de todos los madrileños, pues hay ya evidencias razonables sobre que esta señora ha mentido al pueblo y usado una posición de privilegio para acceder a un título que en ningún caso merece y que degrada a los que lo alcanzaron con su esfuerzo.
Esta señora no esta capacitada para ser presidenta, su integridad moral está en duda y con ella la virtud que debe brillar siempre en los ojos de un representante público.
Yo como jacobino sueño con unos representantes públicos y una política nueva en la que se respeten las hermosas palabras de Jean Jacques Rousseau: “En nuestro país queremos sustituir el egoísmo por la moral, el honor por la honradez, las costumbres por los principios, las conveniencias por los deberes, la tiranía de la moda por el dominio de la razón, el desprecio de la desgracia por el desprecio del vicio, la insolencia por el orgullo, la vanidad por la grandeza de ánimo, el amor al dinero por el amor a la gloria, la buena sociedad por las buenas  gentes, la intriga por el mérito, la presunción por la inteligencia, la apariencia por la verdad, la pequeñez de los “grandes” por la grandeza del hombre.”
La Sra Cifuentes se está cubriendo de ignominia y oprobio con su vanidad desmedida y su honor sin honradez, pero no lo están  haciendo menos quienes se manchan las manos con el cieno de los aplausos.
Cuando un partido político no solo no extirpa de su seno lo inmoral y corrupto, sino que lo ampara y protege, muestra al mundo su podredumbre moral. Este fin de semana ver en Sevilla como el PP hacía de la Sra Cifuentes su heroína en medio de aplausos y encendidas defensas, es un ejemplo palpable de la miseria moral del partido y de los dirigentes que ostentan el gobierno de España.
Este país no podrá prosperar hasta que la democracia verdaderamente sea la forma en la que nos gobernemos.
Por encima de la separación de poderes y el poder del pueblo, la premisa fundamental para que un sistema político se pueda considerar democrático radica en la virtud; sin virtud no puede haber democracia, porque mutuamente se generan.  
Por salud pública, Cifuentes debe dimitir, cada día que pase sin hacerlo, una negra sombra de inmoralidad y corrupción se extenderá a las instituciones y personas que la amparen y protejan.