jueves, 6 de diciembre de 2018

VOX y los peligros de la caspa

“En todos los casos en que se trate de llenar necesidades o cometidos aparentemente imposibles, hay que concentrar la atención total de un pueblo hacia el problema en cuestión, presentándolo tal como si de su solución dependiese el ser o no ser”
(Main Kampt - Adolf Hitler)



Después de unos días de reflexión tras las elecciones andaluzas he decidido escribir unas líneas para analizar el fenómeno de Vox.
Debo reconocer que infravaloré la amenaza que se cernía sobre nosotros pero mi optimismo respecto al saber y entender de la gente, me lleva a esta clase de  errores.
Antes de entrar a analizar directamente mis consideraciones sobre lo que es y lo que representa VOX, creo necesario analizar el contexto en el que este partido  logra entrar con inusitada fuerza en las instituciones. Y es que VOX y su éxito no son la causa sino el efecto de un malestar social que lleva años larvado y que necesariamente tarde o temprano iba a salir a las luz.
Lo más positivo de los 12 diputados en el parlamento andaluz  de VOX es que por fin, la enfermedad se ha hecho visible y desde de ahora se puede empezar a actuar sobre ella.
En el éxito de VOX hay sin duda una alta responsabilidad de los partidos de izquierda (PSOE-Podemos) que ciegos de sentido común han vendido su alma al separatismo catalán y vasco pensando tan solo en el corto plazo.
Y es que después del intento de golpe de Estado que se produjo el pasado año en Cataluña, en lugar de enfrentar el problema, la izquierda se ha limitado a contemporizar e incluso a excusar a los golpistas, dejando libre el campo de la defensa del orden constitucional y de España a las fuerzas del centro-derecha.
En estas circunstancias veo casi imposible que el PSOE-Podemos puedan hacer frente a VOX  pues sus lemas de “parar al fascismo” suenan huecos cuando vienen de gentes que han perdido toda autoridad moral.
El señor Pablo Iglesias debería saber que en una democracia el poder se gana o se pierde en las urnas y no en las calles ni el las algaradas y tumultos. Precisamente usando la agitación y la violencia callejera se dan coartadas a los extremistas para reafirmarse en su impostura.
Si se quiere parar a la extrema derecha habrá que pararla no es las calles sino en las urnas, pero es en este campo donde la actual izquierda se está desmoronando.
Hay que reconocer que la iniciativa y el protagonismo político está en el campo de la derecha (C,s, PP y  VOX) y quien no lo vea estará perdiendo un tiempo muy valioso a la hora de reorganizar una nueva izquierda que en un futuro próximo pueda enfrentarse con éxito a estos adversarios.
Si queremos que la llamada a enfrentarse al fascismo sea de verdad secundada es más necesario que nunca que la izquierda se recomponga tanto moralmente como ideológicamente. En este sentido invito al lector a que lea mi post “España necesita una izquierda Jacobina”.
Tras estas consideraciones entro en el análisis propiamente dicho de lo que es VOX y del grave peligro que representa para nuestra renqueante democracia.
En redes sociales he visto como se vende que el programa político de VOX es perfectamente equiparable al de cualquier parido democrático que se presenta a las elecciones, y salvo algunos matices podría estar de acuerdo  en ello; pero precisamente lo peligroso de VOX está en lo que insinúa y no dice; se limita a señalar los problemas y proponer soluciones simples evitando decir como las va a aplicar.
Es verdad que la inmigración ilegal es un problema, y VOX nos anuncia que piensa terminar con ella, pero, ¿cómo? ¿Hundiendo pateras en el estrecho?, ¿electrificando las vallas de Ceuta y Melilla?, ¿creando guetos para inmigrantes?
Relea el lector la frase de Hitler con que abro este post y verá que nada hay nuevo bajo el Sol, se trata simplemente de usar un problema como punto de enganche para imponer todo un sistema de pensamiento.
Coincido con aquellos que señalan que “stricto sensu” VOX no es un partido fascista ni nazi; normalmente en España los movimientos “ultra" tienen sus propias peculiaridades, y en este caso la definición más acertada sería la de un movimiento de extrema derecha nacional-católico.
VOX es una ultraderecha con características singulares que será conveniente analizar sobre los cuatro elementos que más la definen:
1).- Defensa de la “Nación española”, como identidad no como sujeto político
2).- Inmigración
3).- Ultra-catolicismo
4).- Ultra-liberalismo económico

1.     Defensa de la “Nación española”, como identidad no como sujeto político
Este elemento es el principal banderín de enganche de VOX y en gran medida la esencia de su éxito electoral. En un primer momento la defensa de la unidad nacional no parece en absoluto nada peligroso, más bien algo que podemos compartir muchos millones de personas en este país: Yo mismo que me declaro jacobino y defiendo la unidad nacional sin ningún complejo.
Pero si rascamos un poco en su concepto de “Nación” vemos que estamos hablando de cosas diferentes.
Yo defiendo España como patria común de los españoles sobre la base de su constitución y por lo tanto sobre el concepto de ciudadanía es decir, un concepto puramente político.
En este aspecto resulta indiferente que yo me sienta español o no, lo soy porque soy ciudadano y participe de la soberanía nacional de este país.
Pero VOX no defiende España como sujeto político, defiende España como sujeto histórico y por lo tanto identitario; es decir, exactamente igual de como lo hacen los independentistas catalanes y vascos.
Así ese “sentirse español” es toda una declaración programática llena de contenido, y abre una peligrosa puerta pues, ¿qué  pasa si alguien no se siente español? Cuando empezamos a valorar sentimientos personales estamos atacando la esfera interna de las personas, un ámbito en el que la política no debe entrar si quiere evitar caer en toda clase de barbaridades.
Yo soy tan español como el señor Abascal, con independencia de como me sienta; pues en el momento que entramos en valoraciones subjetivas estamos implícitamente considerando que hay españoles de primera (los que votan VOX y se sienten españoles) y españoles de segunda (gente rara como yo que soy de izquierdas y no nacionalista)
Tampoco se nos puede pasar por alto que al defender  España como identidad y no como sujeto político, la defensa de la constitución y de los valores democráticos del Estado quedan completamente relegados en su ideario. Así la Nación Española que defiende VOX no es la que viene definida en nuestra constitución sino la sectariamente configurada por ellos.
Respecto a la desaparición de las Autonomías, nada puedo objetar pues con matices, yo mismo estoy en esa línea. Y es que hasta un reloj parado marca la hora exacta dos veces al día sin que eso suponga que funciona.
2.     Inmigración
Este apartado viene estrechamente ligado con lo anterior, pues si puede haber españoles de primera y de segunda, ¿qué se puede entonces pensar de aquellos que ni tan siquiera han nacido aquí y tienen una cultura diferente?
Nos venden que VOX se opone a la inmigración ilegal, y en este aspecto vuelve a coger un banderín de enganche para sumar apoyos, pues cualquier persona con sentido común está contra la inmigración ilegal.
Dentro de los disparates que una parte de la izquierda está cometiendo entra el buenismo de “papeles para todos”; pues termina fomentando el éxito de partidos como VOX.
Y es que la inmigración ilegal es un problema complejo que no admite soluciones simples y quienes nos proponen soluciones mágicas, realmente nos están mintiendo.
Pero VOX no se para en la inmigración ilegal y en su idea de españoles de primera y segunda, establece la nueva categoría de “inmigrante legal” como una tercera división donde los derechos brillan por su ausencia. La brillante idea de expulsar a cualquier inmigrante que se quede en el paro viene a corroborar que para VOX los inmigrantes solo tienen razón de ser como mano de obra barata.
Si un inmigrante reside legalmente en España y trabaja legalmente conforme a las leyes laborales tiene necesariamente que tener los mismos derechos que un español; y creo que es complicado que cualquier defensor de los Derechos Humanos pueda oponerse a este principio.
3.     Ultra-catolicismo
Este es un elemento diferenciador que singulariza la extrema derecha de VOX respecto a movimientos fascistas clásicos y junto a su liberalismo económico lo hacen incompatible con otros movimientos de extrema derecha como serian Democracia Nacional, Hogar Social e incluso Falange.
Y es que el nacional-catolicismo preconciliar de VOX es singularmente evidente en su programa.
Como en el caso del sentimiento nacional, VOX pretende ordenar la moral individual usando la ley no como elemento regulador de la convivencia sino como elemento moralizante de la misma.
Políticamente,  establecer una moral confesional en una sociedad libre y democrática es un retroceso y una barbaridad de tiene gravísimas consecuencias.
Solo un movimiento liberticida puede pretender ordenarme con quien me acuesto, como me relaciono con mis amigos, que puedo hacer o no hacer, o como debe ser mi familia.
No es lugar para entrar sobre los excesos que en ciertos ámbitos a cometido el movimiento feminista, pero el ataque a los derechos de la mujer que supone VOX es palmario. No tanto porque pida la derogación de la ley de igualdad o de violencia de género (que podríamos entrar a discutir) sino porque para VOX  ser mujer solo tiene sentido dentro de lo que ellos denominan “familia natural”.
¿Qué es una familia “natural”? Pues simplemente una familia conforme al catecismo católico.
Así las cosas, la homofobia es consustancial a VOX, pues para estos “machotes” las parejas homosexuales deben tener menos derechos que  las parejas heterosexuales que conforman esa “familia natural”. No solo eso sino que en su alocada ingeniería social, también las parejas heterosexuales que no conformen una “familia natural” pueden ser discriminadas.
Respecto al aborto no cabe ninguna excepción y solo cabe su absoluta prohibición incluso en casos tan aberrantes como el embarazo después de una violación. Lo que evita VOX señalar es que como consecuencia necesaria de la prohibición del aborto, este volvería a ser tipificado como delito en el Código Penal y por lo tanto, tendríamos mujeres en la cárcel por abortar de forma ilegal.
Otro tanto ocurriría con la eutanasia.
Todo lo señalado sobre el ultra-catolicismo queda refrendado por los innegables nexos de unión entre VOX y los más reaccionarios movimientos católicos como OPUS DEI, Camino Neocatecumenal o HazteOir
Mucho se me queda en el tintero en relación a este apartado, pero en lo fundamental creo que lo he explicado de forma adecuada.
4.     Ultra-liberalismo económico
Este es otro elemento diferenciador respecto a un movimiento fascista clásico, y por ello me gustaría que en el futuro impidiera que VOX se implante entre las clases más humildes y desfavorecidas de la sociedad.
Es sorprendente que un movimiento de extrema derecha como  VOX renuncie al granero de votos que supone el apoyar una política social; pero no seré yo quien les reproche esta conducta…
VOX propone bajadas de impuestos sobre todo los directos (IRPF, Sociedades…), propone la privatización de servicios públicos y propone una desregulación de los derechos laborales.
En este sentido VOX se pone abiertamente del lado de los empresarios, siendo un instrumento del capital para imponer por decreto la “paz social” de los cementerios.
Como socialdemócrata no me gusta nada este  programa económico que de facto supondría dejar desasistidas a importantes capas de la sociedad y condenar al precariado a un gran número de trabajadores; pero es evidente que en este aspecto de su programa no cabe acusar a VOX de extrema derecha.
VOX resulta tremendamente incoherente en sus planteamientos económicos y por eso veo en ello un rayo de esperanza respecto a que si se le debilita la bandera de enganche de la unidad nacional, pueda caer nuevamente en la irrelevancia política.
Y es que el liberalismo económico solo tiene sentido dentro del liberalismo político, pues no puedo pretender que se desarrolle el libremercado en una sociedad intervenida en la que hay que pensar y sentir conforme al código moral del partido; en este caso VOX.
Adam Smith padre del liberalismo económico y autor del maravilloso libro “La teoría de los sentimientos morales”, en cuanto moralista vería horrorizado la propuesta intervencionista y reaccionaría de moral ultra-católica de VOX.

Después de este somero análisis sobre los principales puntos programáticos de VOX quedaría el análisis de la situación política actual pero como no quiero sobrecargar al lector con un texto terriblemente largo, lo acometeré en otro post.
Una vez que la extrema derecha ha entrado con fuerza en las instituciones resulta muy probable que permanezca en ellas mucho tiempo con el peligro que ello implica para la libertad y la democracia.
Cada cual debe asumir sus responsabilidades, pero a los que odian a todo lo que tiene que ver con la izquierda les diría que tienen opciones políticas de sobra para defender sus planteamientos más allá de jugar con el fuego de VOX.
El fuego que se combate con fuego termina en incendio, ahora más que nunca debemos comprometernos todos con la democracia y la libertad y ello implica necesariamente evitar a VOX, pues en democracia caben todas las opciones pero no todas son aceptables.
Yo en la medida de mis humildes posibilidades en la defensa de la libertad, la igualdad, la justicia y la virtud pongo al servicio de la causa mi pluma.
Frente al extremismo y el fanatismo solo cabe oponer la luz de la razón y aunque estemos en tiempos de radicalismo,  el futuro será de aquellos que siguiendo el lema de Kant y de la ilustración nos atrevamos a pensar por nosotros mismos. (Sapere Aude)  


1 comentario:

  1. Buen artículo, Viejo Jacobino.

    Precisamente resulta preocupante de Vox sus contradicciones, porque cada cual puede encontrar siempre algo que le atraiga...

    Lo que ha sucedido en Andalucía tiene mucho interés. Resulta curioso que en lo peor de la crisis (quien dice crisis dice medidas de ajuste), surgiera el 15M y su derivado (para bien o para mal), Podemos. Ahora cuando supuestamente la situación económica no es tan dramática, hay un descontento lo suficientemente fuerte como para aupar un movimiento como Vox, que a corto plazo va a tener hasta problemas para ocupar todos los sillones que ha obtenido.

    ResponderEliminar