“Nunca interrumpas a tu enemigo mientras está cometiendo un error” (Napoleón)
Hoy VOX ha anunciado que en septiembre presentará una moción de censura, al escuchar el anuncio mi mente ha regresado al pasado y recordado cuando Podemos anunció una moción de censura contra el entonces gobierno de señor Rajoy.
Resulta
curioso que dos partidos en principio antagónicos tengan una ejecutoria
política tan parecida pero si reflexionamos un
poco realmente son dos caras de una misma y casposa moneda. Desde hace
mucho vengo señalando que el principal activo político de VOX es Podemos y el
de Podemos, VOX; uno y otro se necesitan porque mutuamente se generan.
Si
el lector tiene curiosidad y pincha el enlace, verá que mis argumentaciones
sobre aquella moción de censura a mayor gloria del líder podemita valen para
esta nueva moción de censura de VOX.
Es
lo malo de ser coherente con las propias ideas y siguiendo a Voltaire, expresar
los propios pensamientos sin importar lo que en el momento marca la “opinión
públicada”
Realmente,
la historia parlamentaria nos señala que toda moción que se anuncia con meses
de antelación simplemente es un simple fuego de artificio sin más importancia
que la de un duelo a florete donde todo el pescado está vendido, y donde los
medios de comunicación como si de un partido de futbol se tratará, jalean a su
equipo.
Como
en España tenemos tan pocos problemas, nuestra casta política vuelve a mirarse
el ombligo, mientras nuestro país camina hacia el abismo.
Nada
apuntala más al gobierno de Pedro Sánchez que la moción de censura de VOX; si
un asesor monclovita hubiera pedido un deseo para septiembre, este deseo no
hubiera sido otro que esta moción de censura anunciada por los de Abascal.
No
soy yo sospechoso de apoyar a este gobierno de inútiles al que no he escatimado
críticas al igual que a sus socios parlamentarios, pero cuando uno mira a la
oposición, no puede más que decir asombro, cuando otros dicen miedo.
Y
es que la “nueva política” es lo peor de la vieja, y los que vienen a regenerar
el sistema son los primeros en hundirse en la podredumbre del mismo.
Podemos
es la oscura traición del 15M y pagará cara esa traición, pues con su caída quedará destrozada la izquierda más
radical para el próximo lustro; ojala le acompañe el PSOE y de esa forma pueda
nacer un verdadero partido nacional de izquierdas, sin complejos y verdaderamente
dispuesto a regenerar este sistema que hoy huele a cieno.
En
la Derecha la división hace que sus mayorías siempre sean precarias y sin poder
contar con el apoyo de los nacionalistas, PP y VOX son candidatos a una
oposición eterna, donde las voces altisonantes solo sean manifestación de la
impotencia.
Como
decía Adam Smith: “La vehemencia del
partido que rehúsa todo paliativo, toda templanza, toda razonable adaptación,
al exigir demasiado con frecuencia no obtiene nada, y las molestias y
dificultades que con un poco de moderación podrían haber sido eliminadas y
aliviadas, quedan ya sin esperanza de remedio”
Se
puede estar en contra de todo un rato y en ciertas circunstancias un rato más,
pero si uno siempre está contra el mundo, el mundo termina aplastándote.
Y
es que en ocasiones la crítica de VOX al gobierno es acertada, pero entre
medias cuela un montón de disparates nacional-católicos que huelen desde lejos
a la naftalina más rancia de franquismo.
A
los “ismos” no se los puede combatir con sus mismas armas aunque sean de signo
contrario, hay que combatirlos con la razón, la virtud y la inteligencia.
No
tengo miedo a la soledad del librepensador, porque entre otras cosas, por salud
mental quiero durante un tiempo alejarme de los telediarios, las noticias y
todo el ruido político que al final nos aparta de nuestro propio ser y de las
cosas relevantes de la vida.
La
política es importante y como ciudadanos es nuestra obligación luchar por el
bien común, pero hay momentos en los que lo mejor es retirarse a la montaña,
reflexionar en la calma y no desperdiciar energías que quizás en el futuro sea
necesario usar.
Tardaremos
más o menos, pero España necesita una revolución y la revolución llegará; entonces
será nuestra obligación entrar en la lucha. Por ahora resulta más útil leer “Las
Confesiones” de Rousseau que ver el debate parlamentario sobre una moción de
censura que tendrá tintes de esperpento y donde nada cambiará.
Las
mociones de censura que de verdad cambian gobiernos son las que no se anuncian
y se presentan casi a escondidas, la experiencia nos dice que estás son las que
de verdad quedan en la historia.
Realmente
con esta moción de censura, VOX ha
terminado su proceso de podemización, de forma que salvo que sus dirigentes
tienen pinta de ducharse todos los días, su manera de hacer política es
mimética a la de Podemos. Quizás Abascal esté pensando también en comprarse una
casita en Galapagar y así completar el dislate.
Lo
más triste de todo es constatar lo solos y abandonados que estamos los ciudadanos,
gobernados por una casta política infame y unas instituciones carcomidas hasta
los cimientos.
Yo
siempre defendí la reforma del sistema actual, ahora ya soy decididamente un
antisistema, un ciudadano expulsado de la política que como muchos otros, un
día pedirá explicaciones.
Tarde
o temprano después de tanto miedo, sufrimiento y desolación las calles se
llenaran de ciudadanos libres de todo color político, que como uno solo
volverán a gritar: ¡Basta Ya!
Por
mucho que nos quieran separar, el COVID-19, la miseria y la desesperación no
son de izquierdas ni de derechas, nos afectan a todos; no caigamos en la trampa
de la casta política que consiste en lanzar a unos ciudadanos contra otros.
Esa
es la esencia de mi crítica, el hacer ver al lector que mientras nos perdemos
en el humo de los radicalismos, nuestros problemas son más y más grandes.
Ya
no se trata de que el próximo gobierno de coalición sea de PP y VOX, se trata
de que el próximo gobierno verdaderamente se preocupe por el pueblo y sus problemas.
No
se trata de llevar la bandera en la mascarilla o en la ropa, o ponerla en el
balcón, simple postureo que alienta VOX, se trata de que los ciudadanos
volvamos a sentir nuestra bandera en el corazón; ese sentimiento no tiene
matiz.

