miércoles, 29 de julio de 2020

VOX y su moción de censura Podemita


“Nunca interrumpas a tu enemigo mientras está cometiendo un error” (Napoleón)





Hoy VOX ha anunciado que en septiembre presentará una moción de censura, al escuchar el anuncio mi mente ha regresado al pasado y recordado cuando Podemos anunció una moción de censura contra el entonces gobierno de señor Rajoy.
Resulta curioso que dos partidos en principio antagónicos tengan una ejecutoria política tan parecida pero si reflexionamos un  poco realmente son dos caras de una misma y casposa moneda. Desde hace mucho vengo señalando que el principal activo político de VOX es Podemos y el de Podemos, VOX; uno y otro se necesitan porque mutuamente se generan.
Si el lector tiene curiosidad y pincha el enlace, verá que mis argumentaciones sobre aquella moción de censura a mayor gloria del líder podemita valen para esta nueva moción de censura de VOX.
Es lo malo de ser coherente con las propias ideas y siguiendo a Voltaire, expresar los propios pensamientos sin importar lo que en el momento marca la “opinión públicada”
Realmente, la historia parlamentaria nos señala que toda moción que se anuncia con meses de antelación simplemente es un simple fuego de artificio sin más importancia que la de un duelo a florete donde todo el pescado está vendido, y donde los medios de comunicación como si de un partido de futbol se tratará, jalean a su equipo.
Como en España tenemos tan pocos problemas, nuestra casta política vuelve a mirarse el ombligo, mientras nuestro país camina hacia el abismo.
Nada apuntala más al gobierno de Pedro Sánchez que la moción de censura de VOX; si un asesor monclovita hubiera pedido un deseo para septiembre, este deseo no hubiera sido otro que esta moción de censura anunciada por los de Abascal.
No soy yo sospechoso de apoyar a este gobierno de inútiles al que no he escatimado críticas al igual que a sus socios parlamentarios, pero cuando uno mira a la oposición, no puede más que decir asombro, cuando otros dicen miedo.
Y es que la “nueva política” es lo peor de la vieja, y los que vienen a regenerar el sistema son los primeros en hundirse en la podredumbre del mismo.
Podemos es la oscura traición del 15M y pagará cara esa traición, pues con  su caída quedará destrozada la izquierda más radical para el próximo lustro; ojala le acompañe el PSOE y de esa forma pueda nacer un verdadero partido nacional de izquierdas, sin complejos y verdaderamente dispuesto a regenerar este sistema que hoy huele a cieno.
En la Derecha la división hace que sus mayorías siempre sean precarias y sin poder contar con el apoyo de los nacionalistas, PP y VOX son candidatos a una oposición eterna, donde las voces altisonantes solo sean manifestación de la impotencia.
Como decía Adam Smith: “La vehemencia del partido que rehúsa todo paliativo, toda templanza, toda razonable adaptación, al exigir demasiado con frecuencia no obtiene nada, y las molestias y dificultades que con un poco de moderación podrían haber sido eliminadas y aliviadas, quedan ya sin esperanza de remedio”
Se puede estar en contra de todo un rato y en ciertas circunstancias un rato más, pero si uno siempre está contra el mundo, el mundo termina aplastándote.
Y es que en ocasiones la crítica de VOX al gobierno es acertada, pero entre medias cuela un montón de disparates nacional-católicos que huelen desde lejos a la naftalina más rancia de franquismo.
A los “ismos” no se los puede combatir con sus mismas armas aunque sean de signo contrario, hay que combatirlos con la razón, la virtud  y la inteligencia.
No tengo miedo a la soledad del librepensador, porque entre otras cosas, por salud mental quiero durante un tiempo alejarme de los telediarios, las noticias y todo el ruido político que al final nos aparta de nuestro propio ser y de las cosas relevantes de la vida.
La política es importante y como ciudadanos es nuestra obligación luchar por el bien común, pero hay momentos en los que lo mejor es retirarse a la montaña, reflexionar en la calma y no desperdiciar energías que quizás en el futuro sea necesario usar.
Tardaremos más o menos, pero España necesita una revolución y la revolución llegará; entonces será nuestra obligación entrar en la lucha. Por ahora resulta más útil leer “Las Confesiones” de Rousseau que ver el debate parlamentario sobre una moción de censura que tendrá tintes de esperpento y donde nada cambiará.
Las mociones de censura que de verdad cambian gobiernos son las que no se anuncian y se presentan casi a escondidas, la experiencia nos dice que estás son las que de verdad quedan en la historia.
Realmente con esta moción de censura,  VOX ha terminado su proceso de podemización, de forma que salvo que sus dirigentes tienen pinta de ducharse todos los días, su manera de hacer política es mimética a la de Podemos. Quizás Abascal esté pensando también en comprarse una casita en Galapagar y así completar el dislate.
Lo más triste de todo es constatar lo solos y abandonados que estamos los ciudadanos, gobernados por una casta política infame y unas instituciones carcomidas hasta los cimientos.
Yo siempre defendí la reforma del sistema actual, ahora ya soy decididamente un antisistema, un ciudadano expulsado de la política que como muchos otros, un día pedirá explicaciones.
Tarde o temprano después de tanto miedo, sufrimiento y desolación las calles se llenaran de ciudadanos libres de todo color político, que como uno solo volverán a gritar: ¡Basta Ya!
Por mucho que nos quieran separar, el COVID-19, la miseria y la desesperación no son de izquierdas ni de derechas, nos afectan a todos; no caigamos en la trampa de la casta política que consiste en lanzar a unos ciudadanos contra otros.
Esa es la esencia de mi crítica, el hacer ver al lector que mientras nos perdemos en el humo de los radicalismos, nuestros problemas son más y más grandes.
Ya no se trata de que el próximo gobierno de coalición sea de PP y VOX, se trata de que el próximo gobierno verdaderamente se preocupe por el pueblo y sus problemas.
No se trata de llevar la bandera en la mascarilla o en la ropa, o ponerla en el balcón, simple postureo que alienta VOX, se trata de que los ciudadanos volvamos a sentir nuestra bandera en el corazón; ese sentimiento no tiene matiz.

miércoles, 8 de julio de 2020

Podemos: Sexo, lujuria y poder


“El acto de goce es una pasión que, lo acepto, somete a ella todas las otras, pero que las reúne al mismo tiempo”(el marqués de Sade)



Lo que está pasando en Podemos con el affaire Dina Bousselham roza los límites del esperpento y muestra bien a las claras la calidad moral de sus protagonistas, empezando por el gran líder.
Y es que Pablo Iglesias que empezó dando clases de moral política, ha terminado siendo el ejemplo de inmoralidad y de cómo las palabras contradicen a los hechos.
Finalmente el líder de Podemos ha mostrado, bien a las claras, la pasta de que está hecho, demostrando que no es ejemplo de nada; demostrando como la falta de principios conduce a una persona y a los que la rodean a la profunda sima de las pasiones desmedidas.
El otro días leyendo un libro de filosofía de Roberto R. Aramayo titulado: “Kant: Entre la moral y la política”, encontré un párrafo demoledor respecto a Pablo Iglesias y que me permito compartir con el lector. Dice:
“Se diría que la filosofía y las humanidades han quedado reducidas a un  mero adorno, al que los políticos acuden para barnizar sus actuaciones. Así, por ejemplo, en España el secretario general de Podemos, un partido presuntamente de izquierdas que quiso institucionalizar el movimiento del 15M, se permite recomendar la lectura de un desconocido texto kantiano: la Ética de la razón pura. Este profesor de ciencia política cuya carrera universitaria jamás despegó revela con ello ser otro moralista político que pretende hacerse pasar por un político moral. En su haber queda el haber dinamitado a la izquierda española en lugar de dinamizarla, según las expectativas generadas por Podemos, un partido en donde la disidencia y el pensar de otro modo se castigan como imperdonables ofensas hacia el indiscutible líder presuntamente carismático.”
Y es que se pueden decir las cosas más alto, pero no más claro, pues la farsa del gran líder se está empezando a terminar, y de presunto político moral está pasando a mostrarse como el político inmoral que es.
Lejos de Kant, la filosofía que está aplicando este individuo se encuentra en el marqués de Sade. Y es que nadie como el divino marqués supo bucear en las más oscuras profundidades del alma humana para mostrarnos aquello que sabemos que existe pero que nadie admite conocer.
Yo soy contrario a la idea moderna de que vida pública y vida privada son esferas diferentes, pues aunque lo pudieran ser, su interacción es enorme. Como los antiguos creo que la virtud pública nace de la virtud privada, y que no se puede ser una mala persona y un buen representante político.
Si el nivel de nuestros representantes políticos es tan poco ejemplar es en parte porque el sistema de selección de los mismos produce una selección inversa, es decir que al contrario de lo señalado por Darwin no llegan a los altos cargos los mejores ni los más virtuosos, sino los mediocres y los más inmorales, aquellos que no dudan en usar la mentida el engaño y el nepotismo para alcanzar sus fines particulares.
Actualmente cualquier persona de principios y moral intachable es imposible que forme parte en un órgano directivo en un partido político  con representación parlamentaria, simplemente la conjura de los mediocres de su partido actuaría para terminar con él dado el peligro que representa. Y es que nada inquieta más a un vividor de la política que una persona independiente y de principios que no lo debe nada a nadie y es capaz de decir lo que piensa.
Como bien señala Aramayo, lo triste es que el partido que se presumía heredero del 15M y que proponía una nueva política, ha terminado no solo imitando sino superando en sectarismo, falta de democracia y vicios a los viejos partidos.
La democracia interna en Podemos se resume en la obediencia ciega al líder y a su corte. Por su fuera poco, el ego del supremo líder le lleva a un ansia desmedida por satisfacer su ansia de poder, dinero y sexo. Y es que en lugar de tener poder para servir con él a los ciudadanos y ser su primer servidor, disfruta de usar ese poder en satisfacer sus intereses privados por encima de cualquier obstáculo. Si la prensa dice algo que le incomoda, ataca a la prensa, pues en su mente todo lo que es  contrario a su voluntad debe ser destruido.
Hay un dicho castellano que hubiera hecho bien en aplicar a sus cuitas de alcoba: “Donde tengas la olla no metas la polla”
Y es que al final, no se sabe muy bien si podemos es un partido político o un harén turco.
Así pues, el supremo líder más que seguidor de Lenin se muestra seguidor de Sade, proponiendo “azotar hasta sangrar” a una conocida presentadora.
La ministra de igualdad es pues ejemplo del más rancio machismo, del más rancio “ascenso horizontal”, que ya en tiempos de Luis XV aplicaba madame de Pompadour.
No me avergüenza señalar que he leído gran parte de la obra de Sade y que su lectura me ha servido para calibrar lo que se oculta tras el poder, lo que muchas veces mueve al opresor contra el oprimido. Y es que Sade más que dinámicas sexuales, nos muestra que la satisfacción egoísta, que el uso de las personas como objetos, nacen de un ego desmedido al que acompaña poder.
No hay mayor droga en el mundo que la que proporciona el poder, y sobre ella todas las demás pasiones pueden desatarse si quien detenta el poder no tiene una fuerte formación moral. En Grecia y Roma lo que más se valoraba en un político era la rectitud moral, el ser capaz de aplicar principios a la acción política sobre la base del bien común.
Solo un político al que las palabras acompañan a los hechos puede tener el respeto del pueblo en una verdadera república. Así, decir que vivir el chalets aleja a los representantes del pueblo y luego irse a un chalet, muestra la absoluta falta de principios de quien sin obligación, se congratula en caer en contradicciones.
El affaire Dina Bousselham es el último capítulo de una historia donde se entremezclan relaciones sentimentales, política y sexo; y todo ello con un alcance público y legal.
Y es que cuando uno juega a aprendiz de brujo, cuando uno se siente por encima del bien y del mal, se pierden los límites de la realidad; estamos hablando de las actuaciones inmorales (incluso puede que ilegales) de todo un vicepresidente del gobierno de España.
Si de verdad queremos que una verdadera izquierda nazca en este país, una izquierda que defienda la patria, la libertad, la igualdad, la justicia y la virtud; Podemos debe desaparecer hasta convertirse en un partido insignificante.
Solo espero que esta época de crisis, tanto sanitaria, económica como política, alumbre un tiempo nuevo en el que la política recupere su prestigio sobre la base de unos políticos dignos en los que podamos valorar la virtud y no sus mentiras.