martes, 6 de septiembre de 2016

La nueva política relámpago (Blitzkrieg)


Caballeros, han luchado como leones, y han sido dirigidos como mulas”(Erwin Rommel)

En estos días cuando la actualidad política continua en un inacabable y cansino “día de la marmota” me permito lanzar algunas reflexiones sobre lo que a mi entender será la nueva estrategia política que en no mucho tiempo va a triunfar en el mundo.
Y es que hasta ahora la forma de hacer política y la forma de llegar a la gente no ha sufrido importantes variaciones desde mediados del siglo XX.
Actualmente vivimos una época de transición donde gran parte de la población continua usando los viejos medios de comunicación de masas.
Prensa escrita, televisión y radio son los medios a través de los cuales la información y la opinión llega a muchos hogares y marcan la actualidad y la opinión; en este sentido la vieja política sigue muy viva y evidencia la razón por la que en España los partidos del régimen (PP/PSOE) mantienen una base electoral solida y resistente al cambio.
Está claro que el futuro está en la nuevas herramientas de comunicación social vertebradas entorno a Internet: Facebook, Twitter, Blogs, YouTube… el problema radica en que su tiempo aún no ha llegado y lo que es más importante, se usan con parámetros antiguos.
En el campo de batalla político tenemos pues planteada la batalla de la comunicación sobre la base de un complejo entramada de “armas antiguas” (Tv, Radio, prensa) y de “armas modernas”(Internet)
Es en este aspecto donde he encontrado unos interesantes paralelismos respecto a los medios y tácticas militares que se desarrollaron en la I y II Guerra Mundiales.
Sin ir más lejos la actual situación política de parálisis institucional recuerda mucho a la guerra de trincheras de la I Guerra Mundial y mostraré unos interesantes paralelismos.
Podemos es el ejemplo de un nuevo partido con una nueva estrategia que sin embargo no logró finalmente romper el frente de la política tradicional. Por un lado la incapacidad de su dirección y por otro la vuelta a los caminos ordinarios de hacer política, aún usando magistralmente las nuevas tecnologías, paralizaron su avance hacia el poder.
Pablo Iglesias y los dirigentes de Podemos asombraron a este país al hacer nacer de la nada un movimiento político que por algunos instantes, ha podido realmente llegar a obtener el respaldo mayoritario de la sociedad.
En definitiva, Podemos tenía un brillante Plan Schlieffen para llegar a París en unos pocos meses, contaba también con un ejercito de tropas entusiastas y tácticas y discurso nuevos que en un primer momento sorprendió a los partidos tradicionales desbordando completamente sus líneas defensivas. En las elecciones del 20D el resultado electoral de Podemos muestra que si bien, los partidos del régimen del 78 tenían su hegemonía política seriamente comprometida, también empezaban a mostrar capacidad de reacción. La victoria electoral era aún posible pero había señales serías de agotamiento en el avance podemita.
Y entonces llegó la particular “Batalla del Marne” en la que se puso definitivamente fin al la guerra de movimientos electorales y cuyas consecuencias estos días vivimos en forma de parálisis política.
La “Batalla del Marne” informo al lector que fue una batalla de la I Guerra Mundial que tuvo lugar entre los días 6 a 12 de Septiembre de 1914 en el río Marne a unos pocos kilómetros de París. En esos momentos parecía que los alemanes tenían al alcance de la mano la victoria sobre Francia, pero en torno al citado río el ejercito francés empezó a oponer resistencia a las tropas alemanas que empezaron a dar síntomas de agotamiento.
Es famosa la anécdota de que los taxistas de París se pusieron al servicio del ejercito para llevar soldados de la capital al frente de batalla.
Finalmente, Francia logró contener el avance alemán, París se salvo y con ello se dio inicio a una cruel guerra de trincheras en el frente occidental.
Los resultados electorales del 20D fueron muy mal leídos por el estado mayor de Podemos pensando que París estaba al alcance de unas nuevas elecciones, por eso cometieron el definitivo error de negarse a pactar con el PSOE.
Si Podemos hubiera apoyado al PSOE, todo hubiera sido distinto, porque uno de los pilares del régimen hubiera dejado de ser enemigo para ser un aliado; pero con el furibundo ataque que lanzo Pablo Iglesias en aquel debate de investidura a Pedro Sánchez, el PSOE ya no podía ser un aliado sino el principal enemigo.
La campaña del 26J se vio marcada por el famoso “sorpasso” al PSOE por parte de Unidos Podemos que terminó en un fracaso estrepitoso y constató el fin de la política de movimientos.
La guerra de movimientos solo retorno al frente occidental tres años después y no por nuevas tácticas militares, la carnicería no solo terminó en 1917 sino que se intensificó siendo este el año más mortífero de la guerra. La Gran Guerra termino no por la introducción de nuevas y brillantes tácticas militares sino simplemente porque Alemania colapso en lo material y en lo moral.
Creo que el destino de Podemos será ese, porque en una guerra de desgaste político como en la que nos encontramos, los partidos tradicionales tienen la victoria en sus manos, cada minuto, cada hora, cada día, cada mes, corre en su favor.
Podemos se constituyó como un partido-movimiento, preparado para un avance rápido, pero en el momento en que todo es parálisis política, la propia composición heterogénea del partido será su propia tumba.
Pero lo importante de las ilusiones es que nunca mueren, y cercenado el camino de Podemos, no tengo ninguna duda de que volverá a nacer un nuevo partido-movimiento esta vez con capacidades y tácticas nuevas y eficaces, capaz de derribar las defensas de la vieja política.
Si la Primera Guerra mundial fue el ejemplo de una guerra de trincheras, la II Guerra Mundial asombró al mundo por ser una guerra rápida y de movimientos. La Batalla de Francia es el ejemplo de como se puede aprender de los errores pasados y diseñar tácticas enteramente nuevas que conducen a la victoria de forma rápida y contundente.
Después de 1918 militarmente Francia opto por una cara estrategia defensiva abandonando cualquier innovación táctica y estrategia; el resultado fue la “línea Maginot” un ejemplo a la inutilidad militar.
Alemania tardó muchos años en volver a formar un ejército con capacidades operativas, pero en ese tiempo una nueva oficialidad y nuevos generales crearon una nueva concepción de la guerra y de como usar los nuevos medios militares.
El ejercito Francés en 1940 no era en nada inferior al alemán, y en muchos aspectos podía considerarse superior, donde Alemanía tenía ganada la guerra era en su táctica y estrategia y en la visión militar de sus generales.
En 1940 el ejercito Fránces seguía considerando válidas la normas que le habían dado la victoria en 1918 mientras que Alemania tenía un ejercito y unas tácticas modernas que demostrarían una eficacia asombrosa.
El ejercito alemán por ejemplo, hacía mucho que había considerado como eficaz las grandes agrupaciones de blindados con apoyo de la aviación; el ejercito francés seguía considerando los brindados como elementos de apoyo a la infantería.
Rommel definió la Blitzkrieg: “La guerra relámpago es el arte de concentrar su potencial en un punto, forzando la ruptura, penetrando por ella y asegurando los flancos para proseguir el avance a velocidad vertiginosa hasta la retaguardia del enemigo, antes de que éste hubiera tenido tiempo de reaccionar”
En estos tiempos en los que las trincheras reinan sobre la política española parece una ensoñación hablar de cambios profundos y rápidos, pero tengo el convencimiento de que no tardaremos mucho en ver grandes transformaciones por parte de nuevos protagonistas políticos.
Hoy la política y los medios con que está busca el apoyo de la opinión pública están en plena transformación, hemos visto como es posible cambiar completamente el panorama político de un país en unos cuantos meses si se actúa con nuevas e innovadoras estrategias.
No sé me olvida que el fundamento de la política como decía Rousseau son los principios y la virtud, pero todo esto es inútil si se vive en la periferia del poder.
El bunker de la vieja política ha resistido este primer asalto pero de la ejecutoria de partidos como Podemos, sacamos valiosas enseñanzas de como es factible vencer la antiguas resistencias.
El cambio está en marcha, aunque aún el instrumento del cambio no está ante nuestros ojos, toca pensar de forma distinta, imaginar tácticas y estrategias nuevas, y hacerlas realidad.
El primer paso hacia una nueva realidad es el sueño, debemos soñar que otra política es posible, que otros políticos son necesarios, que las instituciones deben estar al servicio de los ciudadanos, que la corrupción debe ser virtud.
La primera revolución es la moral y la del pensamiento, después tarde o temprano, por los más sorprendentes caminos, la revolución se transformará en realidad.
España se merece esta casta política porque en esté país nos guste o no, el pueblo defiende la corrupción y la inmoralidad, defiende el absolutismo y la podredumbre institucional; pero se puede hacer que la gente deje de mirar la mierda para que levantando la cabeza pueda ver las estrellas.
De la mierda a la inmensidad del universo hay un simple movimiento de cabeza; ese movimiento lo debe provocar lo que aquí he llamado la “política relámpago” y el partido que conforme y ejecute esta nueva táctica política.