martes, 22 de enero de 2013

Breve consideración política sobre la Renta Mínima


¿Cuál es el primer objetivo de la sociedad? Es mantener los derechos imprescriptibles del hombre.¿Cuál es el primero de esos derechos?. El derecho a la existencia. (M. Robespierre)

Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano 1793

Artículo 21.
Los socorros públicos son una deuda sagrada. La sociedad debe velar por la subsistencia de los ciudadanos desgraciados, sea procurándoles un trabajo, sea asegurando los medios de existencia de quienes no estén en condiciones de trabajar.

Declaración Universal de los Derechos Humanos, 10 de diciembre de 1948

Artículo 3 .
Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Constitución española 1931

Artículo 46.
La República asegurará a todo trabajador las condiciones necesarias de una existencia digna. (...)

Constitución española de 1978

Artículo15.
Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral,(...)


Artículo 41.
Los poderes públicos mantendrán un régimen publico de Seguridad Social para todos los ciudadanos, que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo.
La asistencia y prestaciones complementarias serán libres.



En esta breve reflexión sobre el punto que vamos a tratar el Frente Cívico no voy a meterme en el proceloso campo de la economía, pues en el fondo, la economía por mucho que nos lo quieran vender, no puede ni debe ser otra cosa que un medio de la política.
Si somos tiranizados por los “mercados” es porque realmente los ciudadanos hace mucho que perdimos la soberanía y el poder no es del pueblo sino de una “aristocracia” conformada por las élites económicas y la “casta” política.
El montante de 1000e creo que es lo menos relevante en esta cuestión pues en realidad la “cantidad” creo que debe marcarse dentro de la “renta necesaria para que una persona viva dignamente”. Por eso no veo muy útil entrar si son necesarios 1000e, 900e o 1100. Desde luego los 400e que se conceden ahora como limosna no entran dentro de “dignamente”, y a quien lo defienda, le conmino a vivir con ellos durante un mes.
Así pues, la primera ley social es la que garantiza a todos los miembros de la sociedad los medios para existir. Todos los demás deben estar subordinados a este. Los alimentos y los medios para la subsistencia digna del hombre son tan sagrados como la propia vida.
Empiezo esta pequeña reflexión enunciando un artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, 10 de diciembre de 1948 y algunos de la Constitución de 1978, artículos que curiosamente se interpretan de forma deliberadamente parcial.
Yo tampoco había visto clara la conexión entre estos artículos tan constantemente señalados por los “liberales” como sacrosantos, con la renta de ciudadanía que nos proponemos debatir, pero...¿comer y vestirse no entra dentro del derecho a la vida y la integridad física y moral?
Si queremos cambiar, si queremos que la sociedad de verdad logre levantar el velo de opresión al que está sometida es necesario replantear las ideas de esclavos con que nos han educado desde niños.
El derecho a la vida es mucho más que un derecho negativo a no ser asesinado, pues como desgraciadamente estamos viendo todos los días con los suicidios de los “desahuciados”, condenar a la persona a la desesperación de la indigencia es, aunque menos evidente, un asesinato por parte del Estado.
Repudiamos la pena de muerte, e invocamos este artículo para considerarla ilegal y sin embargo sin necesidad de sillas eléctricas ni inyecciones letales condenamos a la desesperación del suicidio a personas inocentes cuyo único delito es haber tenido la mala suerte de perder sus medios de subsistencia.
La minoría que acapara el 80% de la renta nacional nos vende que el Estado no pude hacerse cargo del establecimiento de una renta de ciudadanía de 1000e, pero a la vez ha visto muy acertado arruinar nuestro futuro y el de nuestros hijos y nietos en salvar a una banca corrupta. ¿ Por qué es correcto salvar a unas élites financieras y no a los ciudadanos?
Como decía al principio, no debemos aceptar el falso axioma de que “la política debe de estar al servicio de la economía”; por mucho que lo repitan, esta mentira no puede ser verdad.
Si la política debe de estar al servicio de los ciudadanos, la única conclusión posible es que la economía debe necesariamente estar al servicio de la política. Al menos si consideramos al pueblo como titular de la soberanía.
El artículo 1-2 de la CE declara solemnemente “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”
Como tantas y tantas cosas, la CE es un bonito texto de ciencia ficción pues en la realidad, es de la casta política y económica de la que “ emanan los poderes del Estado”
Cuando una parte de la ciudadanía es condenada a la indigencia se está quebrando el principio esencial que debe presidir toda comunidad política que no es otra que la conservación de todos sus miembros.
La renta de ciudadanía no solo es un medio para preservar la vida de los ciudadanos sino el necesario mecanismo para hacer posible la libertad política dentro del Estado. Sin igualdad no hay libertad, y tratar de desligar estos conceptos nos lleva a terribles consecuencias y a la destrucción de una y otra.
No se trata, por tanto, de perseguir una igualdad inalcanzable, sino de establecer un baremo mínimo, realista: que ningún ciudadano sea tan rico como para comprar a otro, ni ninguno tan pobre como para verse obligado a venderse, afirma J.J. Rousseau en el Contrato Social.
En este punto tratamos de que ningún ciudadano sea tan pobre como para venderse (SMI y renta de ciudadanía), y en ello, como vengo señalando desde el principio de esta reflexión, no solo hay motivos económicos sino políticos.
Pido disculpas por no poder extender y desarrollar estas breves reflexiones, pero creo que establecen una línea de justificación política interesante de la “renta de ciudadanía” y del SMI de cara al debate que tendremos.

viernes, 18 de enero de 2013

Prólogo para un nuevo Blog


“Cuando todas las leyes son violadas, cuando el despotismo llega a su colmo, cuando la buena fe y el pudor son pisoteados, el pueblo debe ir a la insurrección. Este momento ha llegado” (M. Robespierre)



Hace muchos años en la ingenuidad de la juventud creí que dentro de nuestro sistema era posible una evolución hacia una mayor democracia; hoy cuando el “régimen partitocrático” se resquebraja considero que es mi obligación retornar a las ideas del pasado, ya no para reformar sino para cambiar.
Ha llegado el momento en el que todos los ciudadanos debemos hacer causa común en la lucha por lograr una verdadera democracia donde la soberanía retorne de verdad a las manos del pueblo. La indiferencia ya solo beneficia a los poderosos que en fraternal abrazo se disponen a defender la ciudadela de sus privilegios. Las medidas que todos los días se anuncian por parte de la “casta” siempre van contra nuestros derechos y nunca contra sus privilegios; ¿hay mayor prueba de la traición que todos los días de perpetra contra los sufridos ciudadanos?
Hace mucho que me convencí de que si España quiere de verdad salir de la crisis necesita de verdad una Revolución. Siempre he considerado muy acertada la famosa frase de Bertolt Brecht que señala: “Las revoluciones se producen en callejones sin salida”.
El problema radica en que a diferencia de otros momentos históricos ahora carecemos de referentes claros que nos muestren el camino que debemos seguir y las metas a alcanzar; el sistema está muerto pero para enterrarlo necesitamos establecer uno nuevo.
En este blog tengo pensado establecer de forma clara mis pensamientos políticos pero siempre sobre una base racional nacida de la apelación a los autores que desde la adolescencia marcaron mis ideas.
Debemos tomar como base las ideas del pasado y actualizarlas al presente; esas ideas que llevan muertas más de 200 años por los intereses de la nueva aristocracia que surgió victoriosa en el SXIX.
Que hoy el pensamiento de J.J. Rousseau, de Thomas Paine, y de los actores de la época de la revolución de 1789 sea “revolucionario” muestra bien a las claras que algo se ha hecho rematadamente mal en estos últimos dos siglos.
La democracia solo se puede reformar con más democracia, pero cuando unos pocos defienden la ciudadela de sus privilegios es necesario el asalto de la misma. La democracia no está en los que viven de ella dentro del fortín sino en los asaltantes, son los derechos del hombre y del ciudadano la bandera que debe guiarnos en nuestra carga.
Quien en nombre de la libertad renuncia a ser lo que tiene que ser, es un suicida en pie. La libertad, como la vida, sólo la merece quien sabe conquistarla todos los días” señala una brillante frase de Goethe.
No es hora ya de quejas, es hora de empezar a actuar, de pensar, de movilizarse y de cambiar las cosas.
Este humilde blog, nace pues como el catalizador en palabras de los pensamientos que a lo largo de los años han ido anidando en mi espíritu; en un tiempo ordinario quizás no hubieran ido a ningún sitio más que como delirios de un soñador, pero hoy es necesario que el pensamiento acompañe a la acción. La indignación es ciega y o va acompañada de las luces de un pensamiento de cambio, o simplemente se perderá en la estéril tormenta de un día.
Este viejo jacobino ha decidido volver a la línea de batalla pues es evidente que: España necesita una Revolución.