“En todos los casos en que se
trate de llenar necesidades o cometidos aparentemente imposibles, hay que
concentrar la atención total de un pueblo hacia el problema en cuestión, presentándolo
tal como si de su solución dependiese el ser o no ser”
(Main Kampt - Adolf Hitler)
(Main Kampt - Adolf Hitler)
Después de unos días de reflexión tras las elecciones andaluzas he decidido escribir unas líneas para analizar el fenómeno de Vox.
Debo reconocer que infravaloré la amenaza que se cernía
sobre nosotros pero mi optimismo respecto al saber y entender de la gente, me
lleva a esta clase de errores.
Antes de entrar a analizar directamente mis consideraciones
sobre lo que es y lo que representa VOX, creo necesario analizar el contexto en
el que este partido logra entrar con
inusitada fuerza en las instituciones. Y es que VOX y su éxito no son la causa
sino el efecto de un malestar social que lleva años larvado y que
necesariamente tarde o temprano iba a salir a las luz.
Lo más positivo de los 12 diputados en el parlamento
andaluz de VOX es que por fin, la
enfermedad se ha hecho visible y desde de ahora se puede empezar a actuar sobre
ella.
En el éxito de VOX hay sin duda una alta responsabilidad de
los partidos de izquierda (PSOE-Podemos) que ciegos de sentido común han
vendido su alma al separatismo catalán y vasco pensando tan solo en el corto
plazo.
Y es que después del intento de golpe de Estado que se
produjo el pasado año en Cataluña, en lugar de enfrentar el problema, la
izquierda se ha limitado a contemporizar e incluso a excusar a los golpistas,
dejando libre el campo de la defensa del orden constitucional y de España a las
fuerzas del centro-derecha.
En estas circunstancias veo casi imposible que el
PSOE-Podemos puedan hacer frente a VOX
pues sus lemas de “parar al fascismo” suenan huecos cuando vienen de
gentes que han perdido toda autoridad moral.
El señor Pablo Iglesias debería saber que en una democracia
el poder se gana o se pierde en las urnas y no en las calles ni el las
algaradas y tumultos. Precisamente usando la agitación y la violencia callejera
se dan coartadas a los extremistas para reafirmarse en su impostura.
Si se quiere parar a la extrema derecha habrá que pararla no
es las calles sino en las urnas, pero es en este campo donde la actual
izquierda se está desmoronando.
Hay que reconocer que la iniciativa y el protagonismo
político está en el campo de la derecha (C,s, PP y VOX) y quien no lo vea estará perdiendo un
tiempo muy valioso a la hora de reorganizar una nueva izquierda que en un
futuro próximo pueda enfrentarse con éxito a estos adversarios.
Si queremos que la llamada a enfrentarse al fascismo sea de
verdad secundada es más necesario que nunca que la izquierda se recomponga
tanto moralmente como ideológicamente. En este sentido invito al lector a que
lea mi post “España necesita una izquierda Jacobina”.
Tras estas consideraciones entro en el análisis propiamente
dicho de lo que es VOX y del grave peligro que representa para nuestra
renqueante democracia.
En redes sociales he visto como se vende que el programa
político de VOX es perfectamente equiparable al de cualquier parido democrático
que se presenta a las elecciones, y salvo algunos matices podría estar de
acuerdo en ello; pero precisamente lo
peligroso de VOX está en lo que insinúa y no dice; se limita a señalar los problemas
y proponer soluciones simples evitando decir como las va a aplicar.
Es verdad que la inmigración ilegal es un problema, y VOX
nos anuncia que piensa terminar con ella, pero, ¿cómo? ¿Hundiendo pateras en el
estrecho?, ¿electrificando las vallas de Ceuta y Melilla?, ¿creando guetos para
inmigrantes?
Relea el lector la frase de Hitler con que abro este post y
verá que nada hay nuevo bajo el Sol, se trata simplemente de usar un problema
como punto de enganche para imponer todo un sistema de pensamiento.
Coincido con aquellos que señalan que “stricto sensu” VOX no
es un partido fascista ni nazi; normalmente en España los movimientos “ultra"
tienen sus propias peculiaridades, y en este caso la definición más acertada
sería la de un movimiento de extrema derecha nacional-católico.
VOX es una ultraderecha con características singulares que será conveniente analizar sobre los
cuatro elementos que más la definen:
1).- Defensa de la “Nación española”,
como identidad no como sujeto político
2).- Inmigración
3).- Ultra-catolicismo
4).- Ultra-liberalismo económico
1.
Defensa de la “Nación española”,
como identidad no como sujeto político
Este elemento es el principal banderín de enganche de VOX y
en gran medida la esencia de su éxito electoral. En un primer momento la
defensa de la unidad nacional no parece en absoluto nada peligroso, más bien
algo que podemos compartir muchos millones de personas en este país: Yo mismo
que me declaro jacobino y defiendo la unidad nacional sin ningún complejo.
Pero si rascamos un poco en su concepto de “Nación” vemos
que estamos hablando de cosas diferentes.
Yo defiendo España como patria común de los españoles sobre
la base de su constitución y por lo tanto sobre el concepto de ciudadanía es
decir, un concepto puramente político.
En este aspecto resulta indiferente que yo me sienta español
o no, lo soy porque soy ciudadano y participe de la soberanía nacional de este
país.
Pero VOX no defiende España como sujeto político, defiende
España como sujeto histórico y por lo tanto identitario; es decir, exactamente
igual de como lo hacen los independentistas catalanes y vascos.
Así ese “sentirse español” es toda una declaración
programática llena de contenido, y abre una peligrosa puerta pues, ¿qué pasa si alguien no se siente español? Cuando
empezamos a valorar sentimientos personales estamos atacando la esfera interna
de las personas, un ámbito en el que la política no debe entrar si quiere
evitar caer en toda clase de barbaridades.
Yo soy tan español como el señor Abascal, con independencia
de como me sienta; pues en el momento que entramos en valoraciones subjetivas
estamos implícitamente considerando que hay españoles de primera (los que votan
VOX y se sienten españoles) y españoles de segunda (gente rara como yo que soy
de izquierdas y no nacionalista)
Tampoco se nos puede pasar por alto que al defender España como identidad y no como sujeto
político, la defensa de la constitución y de los valores democráticos del
Estado quedan completamente relegados en su ideario. Así la Nación Española que
defiende VOX no es la que viene definida en nuestra constitución sino la
sectariamente configurada por ellos.
Respecto a la desaparición de las Autonomías, nada puedo
objetar pues con matices, yo mismo estoy en esa línea. Y es que hasta un reloj
parado marca la hora exacta dos veces al día sin que eso suponga que funciona.
2.
Inmigración
Este apartado viene estrechamente ligado con lo anterior,
pues si puede haber españoles de primera y de segunda, ¿qué se puede entonces
pensar de aquellos que ni tan siquiera han nacido aquí y tienen una cultura
diferente?
Nos venden que VOX se opone a la inmigración ilegal, y en
este aspecto vuelve a coger un banderín de enganche para sumar apoyos, pues
cualquier persona con sentido común está contra la inmigración ilegal.
Dentro de los disparates que una parte de la izquierda está
cometiendo entra el buenismo de “papeles para todos”; pues termina fomentando
el éxito de partidos como VOX.
Y es que la inmigración ilegal es un problema complejo que
no admite soluciones simples y quienes nos proponen soluciones mágicas, realmente
nos están mintiendo.
Pero VOX no se para en la inmigración ilegal y en su idea de
españoles de primera y segunda, establece la nueva categoría de “inmigrante
legal” como una tercera división donde los derechos brillan por su ausencia. La
brillante idea de expulsar a cualquier inmigrante que se quede en el paro viene
a corroborar que para VOX los inmigrantes solo tienen razón de ser como mano de
obra barata.
Si un inmigrante reside legalmente en España y trabaja
legalmente conforme a las leyes laborales tiene necesariamente que tener los
mismos derechos que un español; y creo que es complicado que cualquier defensor
de los Derechos Humanos pueda oponerse a este principio.
3.
Ultra-catolicismo
Este es un elemento diferenciador que singulariza la extrema
derecha de VOX respecto a movimientos fascistas clásicos y junto a su liberalismo
económico lo hacen incompatible con otros movimientos de extrema derecha como
serian Democracia Nacional, Hogar Social e incluso Falange.
Y es que el nacional-catolicismo preconciliar de VOX es
singularmente evidente en su programa.
Como en el caso del sentimiento nacional, VOX pretende
ordenar la moral individual usando la ley no como elemento regulador de la
convivencia sino como elemento moralizante de la misma.
Políticamente, establecer una moral confesional en una
sociedad libre y democrática es un retroceso y una barbaridad de tiene
gravísimas consecuencias.
Solo un movimiento liberticida puede pretender ordenarme con
quien me acuesto, como me relaciono con mis amigos, que puedo hacer o no hacer,
o como debe ser mi familia.
No es lugar para entrar sobre los excesos que en ciertos
ámbitos a cometido el movimiento feminista, pero el ataque a los derechos de la
mujer que supone VOX es palmario. No tanto porque pida la derogación de la ley
de igualdad o de violencia de género (que podríamos entrar a discutir) sino
porque para VOX ser mujer solo tiene
sentido dentro de lo que ellos denominan “familia natural”.
¿Qué es una familia “natural”? Pues simplemente una familia
conforme al catecismo católico.
Así las cosas, la homofobia es consustancial a VOX, pues
para estos “machotes” las parejas homosexuales deben tener menos derechos que las parejas heterosexuales que conforman esa “familia
natural”. No solo eso sino que en su alocada ingeniería social, también las
parejas heterosexuales que no conformen una “familia natural” pueden ser
discriminadas.
Respecto al aborto no cabe ninguna excepción y solo cabe su
absoluta prohibición incluso en casos tan aberrantes como el embarazo después
de una violación. Lo que evita VOX señalar es que como consecuencia necesaria
de la prohibición del aborto, este volvería a ser tipificado como delito en el Código
Penal y por lo tanto, tendríamos mujeres en la cárcel por abortar de forma
ilegal.
Otro tanto ocurriría con la eutanasia.
Todo lo señalado sobre el ultra-catolicismo queda refrendado
por los innegables nexos de unión entre VOX y los más reaccionarios movimientos
católicos como OPUS DEI, Camino Neocatecumenal o HazteOir
Mucho se me queda en el tintero en relación a este apartado,
pero en lo fundamental creo que lo he explicado de forma adecuada.
4.
Ultra-liberalismo económico
Este es otro elemento diferenciador respecto a un movimiento
fascista clásico, y por ello me gustaría que en el futuro impidiera que VOX se
implante entre las clases más humildes y desfavorecidas de la sociedad.
Es sorprendente que un movimiento de extrema derecha como VOX renuncie al granero de votos que supone el
apoyar una política social; pero no seré yo quien les reproche esta conducta…
VOX propone bajadas de impuestos sobre todo los directos
(IRPF, Sociedades…), propone la privatización de servicios públicos y propone
una desregulación de los derechos laborales.
En este sentido VOX se pone abiertamente del lado de los
empresarios, siendo un instrumento del capital para imponer por decreto la “paz
social” de los cementerios.
Como socialdemócrata no me gusta nada este programa económico que de facto supondría
dejar desasistidas a importantes capas de la sociedad y condenar al precariado
a un gran número de trabajadores; pero es evidente que en este aspecto de su
programa no cabe acusar a VOX de extrema derecha.
VOX resulta tremendamente incoherente en sus planteamientos
económicos y por eso veo en ello un rayo de esperanza respecto a que si se le debilita
la bandera de enganche de la unidad nacional, pueda caer nuevamente en la
irrelevancia política.
Y es que el liberalismo económico solo tiene sentido dentro
del liberalismo político, pues no puedo pretender que se desarrolle el
libremercado en una sociedad intervenida en la que hay que pensar y sentir
conforme al código moral del partido; en este caso VOX.
Adam Smith padre del liberalismo económico y autor del
maravilloso libro “La teoría de los sentimientos morales”, en cuanto moralista
vería horrorizado la propuesta intervencionista y reaccionaría de moral ultra-católica
de VOX.
Después de este somero análisis sobre los principales puntos
programáticos de VOX quedaría el análisis de la situación política actual pero
como no quiero sobrecargar al lector con un texto terriblemente largo, lo
acometeré en otro post.
Una vez que la extrema derecha ha entrado con fuerza en las
instituciones resulta muy probable que permanezca en ellas mucho tiempo con el
peligro que ello implica para la libertad y la democracia.
Cada cual debe asumir sus responsabilidades, pero a los que
odian a todo lo que tiene que ver con la izquierda les diría que tienen
opciones políticas de sobra para defender sus planteamientos más allá de jugar
con el fuego de VOX.
El fuego que se combate con fuego termina en incendio, ahora
más que nunca debemos comprometernos todos con la democracia y la libertad y
ello implica necesariamente evitar a VOX, pues en democracia caben todas las
opciones pero no todas son aceptables.
Yo en la medida de mis humildes posibilidades en la defensa
de la libertad, la igualdad, la justicia y la virtud pongo al servicio de la
causa mi pluma.
Frente al extremismo y el fanatismo solo cabe oponer la luz
de la razón y aunque estemos en tiempos de radicalismo, el futuro será de aquellos que siguiendo el
lema de Kant y de la ilustración nos atrevamos a pensar por nosotros mismos. (Sapere
Aude)
