“Toda
realidad ignorada prepara su venganza” (Ortega y Gasset)
En
un país carcomido por la corrupción no podemos pasar por alto la indecencia
política que ha supuesto la supresión en Valladolid de la reunión motera
internacional de “Pingüinos 2015”.
Hace
mucho que la “casta” política que dirige esta ciudad más que gobernar,
abochorna, y su miseria moral abarca todo el arco de los partidos tradicionales
desde el PP al PSOE, pasando por Izquierda Unida.
Siento
meter en este cesto a IU porque tengo conocidos con responsabilidades
municipales en este partido pero su protagonismo en el asunto de Pingüinos es
importante y mi deber hacia la verdad trasciende estas consideraciones.
Este
asunto es un ejemplo paradigmático de como la lucha partidista ciega cualquier
interés por los asuntos generales de la ciudadanía y al final, incluso resulta
contraria a los mismos.
Nuestro
querido alcalde Javier León de la Riva es un señor al que no puedo adjetivar
sin infligir tres o cuatro preceptos del código penal; no aspiro a ser un
mártir por eso dejo al lector que sea él quien califique a este individuo,
quizás indigno de tal nombre.
La
soberbia del regidor es desde luego la primera causa del desastre que hoy
vivimos, pues negándose a dialogar con la oposición hizo que esta para doblegar
su arrogancia acudiera a los tribunales.
Esto
se ha visto que no fue ni muy sensato ni muy práctico pues desgraciadamente en
este país la justicia que imparten los tribunales solo tiene de verdadera
justicia el nombre.
En
esta ocasión la moneda al aire que es un litigio cayó del lado de los
“ecologistas” y estos tuvieron el placer de ver la arrogancia del alcalde
sometida… ¿pero a qué coste?
La
patada en el culo soberbio del alcalde no calcularon que se la daban al común
de la ciudadanía vallisoletana. Quitas personales y políticas nos han
terminando causando un terrible cebranto económico y social a todos.
No
me parece digno por otro lado que IU haya utilizado el “brazo ecologista” para
librar esta batalla pues nadie puede darse engaño sobre que “ecologistas” y IU
son vasos comunicantes.
Mientras,
en este asunto el PSOE del satisfecho Oscar Puente ni está ni se le espera
disfrutando alegremente de sus sueldos municipales y su carencia absoluta de
propuestas e ideas.
¿Merecía
esta ciudad perder un acontecimiento de la importancia de Pingüinos?
Hay
quien que es lo que nos merecemos pues al fin de cuentas los representantes
políticos municipales de la ciudad son elegidos por los vecinos en elecciones
libres y por lo tanto son los últimos responsables de que estén en el
ayuntamiento.
Podría
estar de acuerdo con este planteamiento si de verdad los vecinos de Valladolid
eligieran sus concejales y alcalde directamente, pero tan solo votan una lista
de “partido”, cerrada y bloqueada; esto como mucho supone ratificar la decisión
que los partidos han tomado respecto a las personas que van ha acceder al
consistorio.
Ya
nada se puede esperar de un sistema podrido en el que la “casta” hace y deshace
a su antojo sin el más mínimo control, llevando muchas veces la su
arbitrariedad en la toma de decisiones a situaciones tan perversas como las que
nos ocupa.
El
actual despertar de la conciencia política en la ciudadanía y la indignación
general contra la “casta”, puede hacer que los partidos que hay en el
ayuntamiento recobren algo de sentido común y puedan parchear esta kafkiana
situación de cara a recuperar un acontecimiento de esta importancia para la
ciudad.
Yo
como buen ilustrado no puedo dejar de creer en la bondad del pueblo, lo que me
lleva a considerar que Valladolid NO
se merece los lamentables políticos que hoy viven atrincherados en la casa
consistorial donde se dedican a defender sus exclusivos privilegios.
Más
pronto que tarde el poder debe regresar al pueblo y restablecer un verdadero
sistema de democracia y libertad donde las batallas políticas no puedan jamás
perjudicar gravemente a la sociedad.
