“La corrupción de gobierno tiene
su fuente en el exceso de poder y en la independencia en el confrontamiento con
el pueblo soberano” (M. Robespierre)
Ayer terminó el cuestionado
estado de alarma con que este gobierno y su parlamento domesticado nos han
obsequiado en los últimos seis meses.
Se me dirá que este estado de
alarma era necesario para controlar la pandemia pero si bien esta justificación
era válida para el primer estado de alarma, no lo es ya para el segundo y los
que nos quedan por llegar.
Resulta curioso como la “izquierda”
acomodada en el ejercicio del poder cede la bandera de la defensa de la
libertad a las fuerzas retrógradas de la
derecha en un ejercicio suicida de autocomplacencia.
Y es que debo poner “izquierda”
entre comillas porque como persona de izquierdas que me considero en este
gobierno de PSOE-Podemos no encuentro más que fantasmagóricas sombras de
lo que debería ser un gobierno
progresista.
Y es que cuando uno no sabe a dónde
va puede terminar en cualquier parte;
Pedro Sánchez y su corte de mercenarios podrían pertenecer a cualquier partido
pues careciendo de principios su único objetivo ha sido y será el poder por el
poder.
En una democracia uno debe aspirar
a gobernar con el único y sincero fin de servir al pueblo y a la patria
conforme a principios morales y políticos.
Y es que en este naufragio ideológico
en el que la vacuidad y la neo-lengua sustituyen a cualquier principio, se cede
también a la derecha la palabra “patria” cuando conforma la piedra fundamental
de cualquier ideología progresista.
En este sentido no me resisto a
señalar un párrafo del “Espíritu de la Leyes”:
“… lo que llamo virtud en la
república es el amor a la patria; esto es, el amor a la igualdad. No se trata
de una virtud moral, ni cristiana, sino de una virtud política, y constituye el
resorte que mueve el gobierno republicano, del mismo modo que el honor es el
que mueve la monarquía. Así pues, llamo virtud política al amor a la patria y a
la igualdad.”
Resulta trágico señalar que para
que en España se constituya una verdadera fuerza de izquierdas es necesario que
tanto el PSOE como Unidas Podemos sean destrozados electoralmente por las
fuerzas de la derecha; Madrid ha sido el primer aviso de lo que está por
venir. Si en Madrid la izquierda aún ha
mantenido la dignidad es gracias a un partido que no está en el gobierno Frankenstein:
Más Madrid.
Así las cosas este gobierno podrá
aún mantenerse en el poder durante años, pero cada hora que permanezca en la
dirección del país, electoralmente se desangrará más y más.
Y es la penosa gestión de la pandemia
aún tiene muchos capítulos por delante; ayer la gente celebraba el fin del estado de alarma como si fuera el fin de la epidemia,
pero por mucho que los medios al servicio del poder nos vendan que todo está
bien, la gente sigue muriendo y el virus está preparado para retornar a
nuestras vidas con fuerza renovada.
La verdadera ideología del actual
gobierno es la de la ocurrencia, la de patada adelante… pero por mucho que como
los avestruces metan la cabeza bajo tierra, la realidad terminará llegando en
forma de elecciones y esta vez el miedo a la extrema derecha ya no va a
funcionar. Entre Pedro Sánchez y el caos, la gente elegirá sin dudarlo el caos.
No incidiré en lo que ha
resultado de la engañifa de Podemos, hace ya años que vengo señalando y
escribiendo lo que era y es Podemos y el servicio que ha hecho al poder
establecido institucionalizando, y por lo tanto matando, lo que fue el soplo de
aire limpio que representó el 15M.
Ahora el gobierno fía su supervivencia
a la economía pensando que los fondos europeos van a ser su salvación, pero la
subida de impuestos que se anuncia es un suicidio electoral.
Al final resulta muy poco
inteligente decir el manido mantra de que subir impuestos es de izquierdas y
bajarlos de derechas.
Los impuestos deben ser los
necesarios para mantener los servicios públicos y deben ser progresivos, que pague
más quien más tiene; por otro lado el equilibrio presupuestario que practicamos
todos en nuestra economía personal es algo lógico no ideológico.
Nos queda tiempo de soportar a
Pedro Sánchez, pero en este tiempo de decadencia es cuando toca replantearse las
cosas, toca rearmarse con verdaderos principios sobre los que construir un
proyecto de izquierdas capaz de ilusionar y de gobernar para construir un país mejor.
No me gusta la idea de que la derecha
gobierne, pero presiento que lo que tenemos
en Moncloa lo hace inevitable.
Solo queda soñar en que sobre las
cenizas de esta izquierda etérea y sin principios pueda resurgir como el Ave Fénix
un proyecto progresista de verdad con solidez ideológica y donde se considere
el poder un medio para el bienestar común y no un fin para intereses
particulares.
