domingo, 9 de mayo de 2021

En el ocaso de un presunto gobierno de izquierdas.

 

“La corrupción de gobierno tiene su fuente en el exceso de poder y en la independencia en el confrontamiento con el pueblo soberano” (M. Robespierre)

 


Ayer terminó el cuestionado estado de alarma con que este gobierno y su parlamento domesticado nos han obsequiado en los últimos seis meses.

Se me dirá que este estado de alarma era necesario para controlar la pandemia pero si bien esta justificación era válida para el primer estado de alarma, no lo es ya para el segundo y los que nos quedan por llegar.

Resulta curioso como la “izquierda” acomodada en el ejercicio del poder cede la bandera de la defensa de la libertad a las fuerzas  retrógradas de la derecha en un ejercicio suicida de autocomplacencia.

Y es que debo poner “izquierda” entre comillas porque como persona de izquierdas que me considero en este gobierno de PSOE-Podemos no encuentro más que fantasmagóricas sombras de lo  que debería ser un gobierno progresista.

Y es que cuando uno no sabe a dónde va  puede terminar en cualquier parte; Pedro Sánchez y su corte de mercenarios podrían pertenecer a cualquier partido pues careciendo de principios su único objetivo ha sido y será el poder por el poder.

En una democracia uno debe aspirar a gobernar con el único y sincero fin de servir al pueblo y a la patria conforme a principios morales y políticos.

Y es que en este naufragio ideológico en el que la vacuidad y la neo-lengua sustituyen a cualquier principio, se cede también a la derecha la palabra “patria” cuando conforma la piedra fundamental de cualquier ideología progresista.

En este sentido no me resisto a señalar un párrafo del “Espíritu de la Leyes”:

“… lo que llamo virtud en la república es el amor a la patria; esto es, el amor a la igualdad. No se trata de una virtud moral, ni cristiana, sino de una virtud política, y constituye el resorte que mueve el gobierno republicano, del mismo modo que el honor es el que mueve la monarquía. Así pues, llamo virtud política al amor a la patria y a la igualdad.”

Resulta trágico señalar que para que en España se constituya una verdadera fuerza de izquierdas es necesario que tanto el PSOE como Unidas Podemos sean destrozados electoralmente por las fuerzas de la derecha; Madrid ha sido el primer aviso de lo que está por venir.  Si en Madrid la izquierda aún ha mantenido la dignidad es gracias a un partido que no está en el gobierno Frankenstein: Más Madrid.

Así las cosas este gobierno podrá aún mantenerse en el poder durante años, pero cada hora que permanezca en la dirección del país, electoralmente se desangrará más y más.

Y es la penosa gestión de la pandemia aún tiene muchos capítulos por delante; ayer la gente celebraba el fin del  estado de alarma como si fuera el fin de la epidemia, pero por mucho que los medios al servicio del poder nos vendan que todo está bien, la gente sigue muriendo y el virus está preparado para retornar a nuestras vidas con fuerza renovada.

La verdadera ideología del actual gobierno es la de la ocurrencia, la de patada adelante… pero por mucho que como los avestruces metan la cabeza bajo tierra, la realidad terminará llegando en forma de elecciones y esta vez el miedo a la extrema derecha ya no va a funcionar. Entre Pedro Sánchez y el caos, la gente elegirá sin dudarlo el caos.

No incidiré en lo que ha resultado de la engañifa de Podemos, hace ya años que vengo señalando y escribiendo lo que era y es Podemos y el servicio que ha hecho al poder establecido institucionalizando, y por lo tanto matando, lo que fue el soplo de aire limpio que representó el 15M.

Ahora el gobierno fía su supervivencia a la economía pensando que los fondos europeos van a ser su salvación, pero la subida de impuestos que se anuncia es un suicidio electoral.

Al final resulta muy poco inteligente decir el manido mantra de que subir impuestos es de izquierdas y bajarlos de derechas.

Los impuestos deben ser los necesarios para mantener los servicios públicos y deben ser progresivos, que pague más quien más tiene; por otro lado el equilibrio presupuestario que practicamos todos en nuestra economía personal es algo lógico no ideológico.

Nos queda tiempo de soportar a Pedro Sánchez, pero en este tiempo de decadencia es cuando toca replantearse las cosas, toca rearmarse con verdaderos principios sobre los que construir un proyecto de izquierdas capaz de ilusionar y de gobernar para construir un país mejor.

No me gusta la idea de que la derecha gobierne,  pero presiento que lo que tenemos en Moncloa lo hace inevitable.

Solo queda soñar en que sobre las cenizas de esta izquierda etérea y sin principios pueda resurgir como el Ave Fénix un proyecto progresista de verdad con solidez ideológica y donde se considere el poder un medio para el bienestar común y no un fin para intereses particulares.

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