
“Cuando todas las leyes
son violadas, cuando el despotismo llega a su colmo, cuando la buena
fe y el pudor son pisoteados, el pueblo debe ir a la insurrección.
Este momento ha llegado” (M. Robespierre)
Hace muchos años en la ingenuidad de la juventud creí que dentro de nuestro sistema era posible una evolución hacia una mayor democracia; hoy cuando el “régimen partitocrático” se resquebraja considero que es mi obligación retornar a las ideas del pasado, ya no para reformar sino para cambiar.
Ha llegado el momento en el
que todos los ciudadanos debemos hacer causa común en la lucha por
lograr una verdadera democracia donde la soberanía retorne de verdad
a las manos del pueblo. La indiferencia ya solo beneficia a los
poderosos que en fraternal abrazo se disponen a defender la ciudadela
de sus privilegios. Las medidas que todos los días se anuncian por
parte de la “casta” siempre van contra nuestros derechos y nunca
contra sus privilegios; ¿hay mayor prueba de la traición que todos
los días de perpetra contra los sufridos ciudadanos?
Hace mucho que me convencí
de que si España quiere de verdad salir de la crisis necesita de
verdad una Revolución. Siempre he considerado muy acertada la famosa
frase de Bertolt Brecht que señala: “Las revoluciones se
producen en callejones sin salida”.
El problema radica en que a
diferencia de otros momentos históricos ahora carecemos de
referentes claros que nos muestren el camino que debemos seguir y las
metas a alcanzar; el sistema está muerto pero para enterrarlo
necesitamos establecer uno nuevo.
En este blog tengo pensado
establecer de forma clara mis pensamientos políticos pero siempre
sobre una base racional nacida de la apelación a los autores que
desde la adolescencia marcaron mis ideas.
Debemos tomar como base las
ideas del pasado y actualizarlas al presente; esas ideas que llevan
muertas más de 200 años por los intereses de la nueva aristocracia
que surgió victoriosa en el SXIX.
Que hoy el pensamiento de
J.J. Rousseau, de Thomas Paine, y de los actores de la época de la
revolución de 1789 sea “revolucionario” muestra bien a las
claras que algo se ha hecho rematadamente mal en estos últimos dos
siglos.
La democracia solo se puede
reformar con más democracia, pero cuando unos pocos defienden la
ciudadela de sus privilegios es necesario el asalto de la misma. La
democracia no está en los que viven de ella dentro del fortín sino
en los asaltantes, son los derechos del hombre y del ciudadano la
bandera que debe guiarnos en nuestra carga.
“Quien en nombre de
la libertad renuncia a ser lo que tiene que ser, es un suicida en
pie. La libertad, como la vida, sólo la merece quien sabe
conquistarla todos los días” señala una brillante frase
de Goethe.
No es hora ya de quejas, es
hora de empezar a actuar, de pensar, de movilizarse y de cambiar las
cosas.
Este humilde blog, nace pues
como el catalizador en palabras de los pensamientos que a lo largo de
los años han ido anidando en mi espíritu; en un tiempo ordinario
quizás no hubieran ido a ningún sitio más que como delirios de un
soñador, pero hoy es necesario que el pensamiento acompañe a la
acción. La indignación es ciega y o va acompañada de las luces de
un pensamiento de cambio, o simplemente se perderá en la estéril
tormenta de un día.
Este viejo jacobino ha
decidido volver a la línea de batalla pues es evidente que: España
necesita una Revolución.
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