¿Cuál es el primer objetivo de la
sociedad? Es mantener los derechos imprescriptibles del hombre.¿Cuál
es el primero de esos derechos?. El derecho a la existencia. (M.
Robespierre)
Declaración de los derechos del Hombre
y del Ciudadano 1793
Artículo 21.
Los socorros públicos son una deuda
sagrada. La sociedad debe velar por la subsistencia de los ciudadanos
desgraciados, sea procurándoles un trabajo, sea asegurando los
medios de existencia de quienes no estén en condiciones de trabajar.
Declaración Universal de los Derechos
Humanos, 10 de diciembre de 1948
Artículo 3 .
Todo individuo tiene derecho a la vida,
a la libertad y a la seguridad de su persona.
Constitución española 1931
Artículo 46.
La República asegurará a todo
trabajador las condiciones necesarias de una existencia digna. (...)
Constitución española de 1978
Artículo15.
Todos tienen derecho a
la vida y a la integridad física y moral,(...)
Artículo 41.
Los poderes públicos
mantendrán un régimen publico de Seguridad Social para todos los
ciudadanos, que garantice la asistencia y prestaciones sociales
suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de
desempleo.
La asistencia y prestaciones complementarias serán
libres.
En esta breve reflexión sobre el punto
que vamos a tratar el Frente Cívico no voy a meterme en el proceloso
campo de la economía, pues en el fondo, la economía por mucho que
nos lo quieran vender, no puede ni debe ser otra cosa que un medio de
la política.
Si somos tiranizados por los “mercados”
es porque realmente los ciudadanos hace mucho que perdimos la
soberanía y el poder no es del pueblo sino de una “aristocracia”
conformada por las élites económicas y la “casta” política.
El montante de 1000e creo que es lo
menos relevante en esta cuestión pues en realidad la “cantidad”
creo que debe marcarse dentro de la “renta necesaria para que una
persona viva dignamente”. Por eso no veo muy útil entrar si son
necesarios 1000e, 900e o 1100. Desde luego los 400e que se conceden
ahora como limosna no entran dentro de “dignamente”, y a quien lo
defienda, le conmino a vivir con ellos durante un mes.
Así pues, la primera ley social es la
que garantiza a todos los miembros de la sociedad los medios para
existir. Todos los demás deben estar subordinados a este. Los
alimentos y los medios para la subsistencia digna del hombre son tan
sagrados como la propia vida.
Empiezo esta pequeña reflexión
enunciando un artículo de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, 10 de diciembre de 1948 y algunos de la Constitución de
1978, artículos que curiosamente se interpretan de forma
deliberadamente parcial.
Yo tampoco había visto clara la
conexión entre estos artículos tan constantemente señalados por
los “liberales” como sacrosantos, con la renta de ciudadanía que
nos proponemos debatir, pero...¿comer y vestirse no entra dentro del
derecho a la vida y la integridad física y moral?
Si queremos cambiar, si queremos que la
sociedad de verdad logre levantar el velo de opresión al que está
sometida es necesario replantear las ideas de esclavos con que nos
han educado desde niños.
El derecho a la vida es mucho más que
un derecho negativo a no ser asesinado, pues como desgraciadamente
estamos viendo todos los días con los suicidios de los
“desahuciados”, condenar a la persona a la desesperación de la
indigencia es, aunque menos evidente, un asesinato por parte del
Estado.
Repudiamos la pena de muerte, e
invocamos este artículo para considerarla ilegal y sin embargo sin
necesidad de sillas eléctricas ni inyecciones letales condenamos a
la desesperación del suicidio a personas inocentes cuyo único
delito es haber tenido la mala suerte de perder sus medios de
subsistencia.
La minoría que acapara el 80% de la
renta nacional nos vende que el Estado no pude hacerse cargo del
establecimiento de una renta de ciudadanía de 1000e, pero a la vez
ha visto muy acertado arruinar nuestro futuro y el de nuestros hijos
y nietos en salvar a una banca corrupta. ¿ Por qué es correcto
salvar a unas élites financieras y no a los ciudadanos?
Como decía al principio, no debemos
aceptar el falso axioma de que “la política debe de estar al
servicio de la economía”; por mucho que lo repitan, esta mentira
no puede ser verdad.
Si la política debe de estar al
servicio de los ciudadanos, la única conclusión posible es que la
economía debe necesariamente estar al servicio de la política. Al
menos si consideramos al pueblo como titular de la soberanía.
El artículo 1-2 de la CE declara
solemnemente “La soberanía nacional reside en el pueblo español,
del que emanan los poderes del Estado”
Como tantas y tantas cosas, la CE es un
bonito texto de ciencia ficción pues en la realidad, es de la casta
política y económica de la que “ emanan los poderes del Estado”
Cuando una parte de la ciudadanía es
condenada a la indigencia se está quebrando el principio esencial
que debe presidir toda comunidad política que no es otra que la
conservación de todos sus miembros.
La renta de ciudadanía no solo es un
medio para preservar la vida de los ciudadanos sino el necesario
mecanismo para hacer posible la libertad política dentro del Estado.
Sin igualdad no hay libertad, y tratar de desligar estos conceptos
nos lleva a terribles consecuencias y a la destrucción de una y
otra.
No se trata, por tanto, de perseguir
una igualdad inalcanzable, sino de establecer un baremo mínimo,
realista: que ningún ciudadano sea tan rico como para comprar a
otro, ni ninguno tan pobre como para verse obligado a venderse,
afirma J.J. Rousseau en el Contrato Social.
En este punto tratamos de que ningún
ciudadano sea tan pobre como para venderse (SMI y renta de
ciudadanía), y en ello, como vengo señalando desde el principio de
esta reflexión, no solo hay motivos económicos sino políticos.
Pido disculpas por no poder extender y
desarrollar estas breves reflexiones, pero creo que establecen una
línea de justificación política interesante de la “renta de
ciudadanía” y del SMI de cara al debate que tendremos.

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