miércoles, 8 de julio de 2020

Podemos: Sexo, lujuria y poder


“El acto de goce es una pasión que, lo acepto, somete a ella todas las otras, pero que las reúne al mismo tiempo”(el marqués de Sade)



Lo que está pasando en Podemos con el affaire Dina Bousselham roza los límites del esperpento y muestra bien a las claras la calidad moral de sus protagonistas, empezando por el gran líder.
Y es que Pablo Iglesias que empezó dando clases de moral política, ha terminado siendo el ejemplo de inmoralidad y de cómo las palabras contradicen a los hechos.
Finalmente el líder de Podemos ha mostrado, bien a las claras, la pasta de que está hecho, demostrando que no es ejemplo de nada; demostrando como la falta de principios conduce a una persona y a los que la rodean a la profunda sima de las pasiones desmedidas.
El otro días leyendo un libro de filosofía de Roberto R. Aramayo titulado: “Kant: Entre la moral y la política”, encontré un párrafo demoledor respecto a Pablo Iglesias y que me permito compartir con el lector. Dice:
“Se diría que la filosofía y las humanidades han quedado reducidas a un  mero adorno, al que los políticos acuden para barnizar sus actuaciones. Así, por ejemplo, en España el secretario general de Podemos, un partido presuntamente de izquierdas que quiso institucionalizar el movimiento del 15M, se permite recomendar la lectura de un desconocido texto kantiano: la Ética de la razón pura. Este profesor de ciencia política cuya carrera universitaria jamás despegó revela con ello ser otro moralista político que pretende hacerse pasar por un político moral. En su haber queda el haber dinamitado a la izquierda española en lugar de dinamizarla, según las expectativas generadas por Podemos, un partido en donde la disidencia y el pensar de otro modo se castigan como imperdonables ofensas hacia el indiscutible líder presuntamente carismático.”
Y es que se pueden decir las cosas más alto, pero no más claro, pues la farsa del gran líder se está empezando a terminar, y de presunto político moral está pasando a mostrarse como el político inmoral que es.
Lejos de Kant, la filosofía que está aplicando este individuo se encuentra en el marqués de Sade. Y es que nadie como el divino marqués supo bucear en las más oscuras profundidades del alma humana para mostrarnos aquello que sabemos que existe pero que nadie admite conocer.
Yo soy contrario a la idea moderna de que vida pública y vida privada son esferas diferentes, pues aunque lo pudieran ser, su interacción es enorme. Como los antiguos creo que la virtud pública nace de la virtud privada, y que no se puede ser una mala persona y un buen representante político.
Si el nivel de nuestros representantes políticos es tan poco ejemplar es en parte porque el sistema de selección de los mismos produce una selección inversa, es decir que al contrario de lo señalado por Darwin no llegan a los altos cargos los mejores ni los más virtuosos, sino los mediocres y los más inmorales, aquellos que no dudan en usar la mentida el engaño y el nepotismo para alcanzar sus fines particulares.
Actualmente cualquier persona de principios y moral intachable es imposible que forme parte en un órgano directivo en un partido político  con representación parlamentaria, simplemente la conjura de los mediocres de su partido actuaría para terminar con él dado el peligro que representa. Y es que nada inquieta más a un vividor de la política que una persona independiente y de principios que no lo debe nada a nadie y es capaz de decir lo que piensa.
Como bien señala Aramayo, lo triste es que el partido que se presumía heredero del 15M y que proponía una nueva política, ha terminado no solo imitando sino superando en sectarismo, falta de democracia y vicios a los viejos partidos.
La democracia interna en Podemos se resume en la obediencia ciega al líder y a su corte. Por su fuera poco, el ego del supremo líder le lleva a un ansia desmedida por satisfacer su ansia de poder, dinero y sexo. Y es que en lugar de tener poder para servir con él a los ciudadanos y ser su primer servidor, disfruta de usar ese poder en satisfacer sus intereses privados por encima de cualquier obstáculo. Si la prensa dice algo que le incomoda, ataca a la prensa, pues en su mente todo lo que es  contrario a su voluntad debe ser destruido.
Hay un dicho castellano que hubiera hecho bien en aplicar a sus cuitas de alcoba: “Donde tengas la olla no metas la polla”
Y es que al final, no se sabe muy bien si podemos es un partido político o un harén turco.
Así pues, el supremo líder más que seguidor de Lenin se muestra seguidor de Sade, proponiendo “azotar hasta sangrar” a una conocida presentadora.
La ministra de igualdad es pues ejemplo del más rancio machismo, del más rancio “ascenso horizontal”, que ya en tiempos de Luis XV aplicaba madame de Pompadour.
No me avergüenza señalar que he leído gran parte de la obra de Sade y que su lectura me ha servido para calibrar lo que se oculta tras el poder, lo que muchas veces mueve al opresor contra el oprimido. Y es que Sade más que dinámicas sexuales, nos muestra que la satisfacción egoísta, que el uso de las personas como objetos, nacen de un ego desmedido al que acompaña poder.
No hay mayor droga en el mundo que la que proporciona el poder, y sobre ella todas las demás pasiones pueden desatarse si quien detenta el poder no tiene una fuerte formación moral. En Grecia y Roma lo que más se valoraba en un político era la rectitud moral, el ser capaz de aplicar principios a la acción política sobre la base del bien común.
Solo un político al que las palabras acompañan a los hechos puede tener el respeto del pueblo en una verdadera república. Así, decir que vivir el chalets aleja a los representantes del pueblo y luego irse a un chalet, muestra la absoluta falta de principios de quien sin obligación, se congratula en caer en contradicciones.
El affaire Dina Bousselham es el último capítulo de una historia donde se entremezclan relaciones sentimentales, política y sexo; y todo ello con un alcance público y legal.
Y es que cuando uno juega a aprendiz de brujo, cuando uno se siente por encima del bien y del mal, se pierden los límites de la realidad; estamos hablando de las actuaciones inmorales (incluso puede que ilegales) de todo un vicepresidente del gobierno de España.
Si de verdad queremos que una verdadera izquierda nazca en este país, una izquierda que defienda la patria, la libertad, la igualdad, la justicia y la virtud; Podemos debe desaparecer hasta convertirse en un partido insignificante.
Solo espero que esta época de crisis, tanto sanitaria, económica como política, alumbre un tiempo nuevo en el que la política recupere su prestigio sobre la base de unos políticos dignos en los que podamos valorar la virtud y no sus mentiras.


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