“El acto de goce es una pasión que, lo acepto, somete
a ella todas las otras, pero que las reúne al mismo tiempo”(el marqués de Sade)
Lo
que está pasando en Podemos con el affaire Dina Bousselham roza los límites del
esperpento y muestra bien a las claras la calidad moral de sus protagonistas,
empezando por el gran líder.
Y
es que Pablo Iglesias que empezó dando clases de moral política, ha terminado
siendo el ejemplo de inmoralidad y de cómo las palabras contradicen a los
hechos.
Finalmente
el líder de Podemos ha mostrado, bien a las claras, la pasta de que está hecho,
demostrando que no es ejemplo de nada; demostrando como la falta de principios
conduce a una persona y a los que la rodean a la profunda sima de las pasiones
desmedidas.
El
otro días leyendo un libro de filosofía de Roberto R. Aramayo titulado: “Kant: Entre la moral y la política”, encontré
un párrafo demoledor respecto a Pablo Iglesias y que me permito compartir con
el lector. Dice:
“Se diría que la filosofía y las
humanidades han quedado reducidas a un
mero adorno, al que los políticos acuden para barnizar sus actuaciones. Así,
por ejemplo, en España el secretario general de Podemos, un partido
presuntamente de izquierdas que quiso institucionalizar el movimiento del 15M,
se permite recomendar la lectura de un desconocido texto kantiano: la Ética de
la razón pura. Este profesor de ciencia política cuya carrera universitaria
jamás despegó revela con ello ser otro moralista político que pretende hacerse
pasar por un político moral. En su haber queda el haber dinamitado a la
izquierda española en lugar de dinamizarla, según las expectativas generadas
por Podemos, un partido en donde la disidencia y el pensar de otro modo se
castigan como imperdonables ofensas hacia el indiscutible líder presuntamente
carismático.”
Y
es que se pueden decir las cosas más alto, pero no más claro, pues la farsa
del gran líder se está empezando a terminar, y de presunto político moral está
pasando a mostrarse como el político inmoral que es.
Lejos
de Kant, la filosofía que está aplicando este individuo se encuentra en el
marqués de Sade. Y es que nadie como el divino marqués supo bucear en las más
oscuras profundidades del alma humana para mostrarnos aquello que sabemos que
existe pero que nadie admite conocer.
Yo
soy contrario a la idea moderna de que vida pública y vida privada son esferas
diferentes, pues aunque lo pudieran ser, su interacción es enorme. Como los
antiguos creo que la virtud pública nace de la virtud privada, y que no se
puede ser una mala persona y un buen representante político.
Si
el nivel de nuestros representantes políticos es tan poco ejemplar es en parte
porque el sistema de selección de los mismos produce una selección inversa, es
decir que al contrario de lo señalado por Darwin no llegan a los altos cargos
los mejores ni los más virtuosos, sino los mediocres y los más inmorales,
aquellos que no dudan en usar la mentida el engaño y el nepotismo para alcanzar
sus fines particulares.
Actualmente
cualquier persona de principios y moral intachable es imposible que forme parte
en un órgano directivo en un partido político con representación parlamentaria, simplemente
la conjura de los mediocres de su partido actuaría para terminar con él dado el
peligro que representa. Y es que nada inquieta más a un vividor de la política
que una persona independiente y de principios que no lo debe nada a nadie y es
capaz de decir lo que piensa.
Como
bien señala Aramayo, lo triste es que el partido que se presumía heredero del
15M y que proponía una nueva política, ha terminado no solo imitando sino
superando en sectarismo, falta de democracia y vicios a los viejos partidos.
La
democracia interna en Podemos se resume en la obediencia ciega al líder y a su corte.
Por su fuera poco, el ego del supremo líder le lleva a un ansia desmedida por
satisfacer su ansia de poder, dinero y sexo. Y es que en lugar de tener poder
para servir con él a los ciudadanos y ser su primer servidor, disfruta de usar ese
poder en satisfacer sus intereses privados por encima de cualquier obstáculo.
Si la prensa dice algo que le incomoda, ataca a la prensa, pues en su mente
todo lo que es contrario a su voluntad
debe ser destruido.
Hay
un dicho castellano que hubiera hecho bien en aplicar a sus cuitas de alcoba: “Donde tengas la olla no metas la polla”
Y
es que al final, no se sabe muy bien si podemos es un partido político o un harén
turco.
Así
pues, el supremo líder más que seguidor de Lenin se muestra seguidor de Sade,
proponiendo “azotar hasta sangrar” a una conocida presentadora.
La
ministra de igualdad es pues ejemplo del más rancio machismo, del más rancio “ascenso
horizontal”, que ya en tiempos de Luis XV aplicaba madame de Pompadour.
No
me avergüenza señalar que he leído gran parte de la obra de Sade y que su
lectura me ha servido para calibrar lo que se oculta tras el poder, lo que
muchas veces mueve al opresor contra el oprimido. Y es que Sade más que dinámicas
sexuales, nos muestra que la satisfacción egoísta, que el uso de las personas
como objetos, nacen de un ego desmedido al que acompaña poder.
No
hay mayor droga en el mundo que la que proporciona el poder, y sobre ella todas
las demás pasiones pueden desatarse si quien detenta el poder no tiene una
fuerte formación moral. En Grecia y Roma lo que más se valoraba en un político
era la rectitud moral, el ser capaz de aplicar principios a la acción política
sobre la base del bien común.
Solo
un político al que las palabras acompañan a los hechos puede tener el respeto
del pueblo en una verdadera república. Así, decir que vivir el chalets aleja a
los representantes del pueblo y luego irse a un chalet, muestra la absoluta
falta de principios de quien sin obligación, se congratula en caer en
contradicciones.
El
affaire Dina Bousselham es el último capítulo de una historia donde se
entremezclan relaciones sentimentales, política y sexo; y todo ello con un
alcance público y legal.
Y
es que cuando uno juega a aprendiz de brujo, cuando uno se siente por encima
del bien y del mal, se pierden los límites de la realidad; estamos hablando de
las actuaciones inmorales (incluso puede que ilegales) de todo un
vicepresidente del gobierno de España.
Si
de verdad queremos que una verdadera izquierda nazca en este país, una
izquierda que defienda la patria, la libertad, la igualdad, la justicia y la
virtud; Podemos debe desaparecer hasta convertirse en un partido
insignificante.
Solo
espero que esta época de crisis, tanto sanitaria, económica como política, alumbre
un tiempo nuevo en el que la política recupere su prestigio sobre la base de
unos políticos dignos en los que podamos valorar la virtud y no sus mentiras.

No hay comentarios:
Publicar un comentario