“Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es el mismo” (Immanuel Kant)
En estos días de descanso he podido dedicar tiempo a la lectura y la reflexión reposada. Los inicios de año son un tiempo nuevo en el que hacer propósitos y tratar de reformar tanto de nuestras conductas como de nuestros pensamientos y todo aquello que no nos gusta.
En la soledad de la lectura he
encontrado inmenso placer y he podido reafirmar muchos de mis planteamientos
tanto morales como políticos; por el contrario cada vez que me asomado al mundo, tanto real como digital, solo he sentido una enorme pena y un profundo
desasosiego.
Pienso que la verdad de que quien no conoce la historia está condenado a repetirla, vuelve a imponerse sobre los escombros de un mundo que agoniza.
Pienso que la verdad de que quien no conoce la historia está condenado a repetirla, vuelve a imponerse sobre los escombros de un mundo que agoniza.
2019 ignoro si será un año bueno
o malo, pero lo que si puedo señalar es que representará para mí,
la muerte de un mundo en el que aunque tenue, aún brillaba la luz de la
ilustración.
En política y en nuestra sociedad
en general, ciertas personas llevan años tratando de desenterrar el pasado, y
definitivamente han logrado desenterrar sus fantasmas. El problema radica en que
cuando alguien resucita a uno de los bandos, esa resurrección es la de los dos bandos
a la vez.
Hoy más que nunca veo como los
fantasmas de la intolerancia, el dogmatismo, la manipulación y el odio están ya
entre nosotros.
El hombre con toda su tecnología
no deja de ser, como animal gregario, perfectamente previsible más aún cuando
abandonando la senda de la razón decide desatar sus instintos y sentimientos.
No hay luz sin oscuridad, no hay
día sin noche, no hay masculino sin femenino; la acción genera siempre una
reacción en sentido inverso.
Cuando de resultas del 15M nació
Podemos, solo era cuestión de tiempo que lo más radical y ultramontano de la
derecha se agrupara; y hoy ya tenemos VOX en las instituciones.
Si Podemos hubiera sido el
movimiento político transversal con que en sus inicios se disfrazó, hoy Vox
posiblemente no sería lo que es; aunque es injusto señalar solo a Podemos como
la causa de esta reacción de la extrema derecha. En este sentido es
inestimable la acción de los independentistas catalanes que conforme a los
principios que he señalado, con su ataque a la unidad nacional de España, han
levantado un renovado y en algún caso rancio, nacionalismo español.
Pero, ¿a dónde nos lleva esta
escalada de “acción/reacción “? Pues directamente a lo peor.
Cuando los radicalismos se imponen,
la moderación se queda muda y termina pereciendo.
Señala de forma brillante Adam
Smith:
“En un país enloquecido por las facciones, siempre quedan evidentemente
unos pocos, y habitualmente muy pocos, que conservan un juicio no corrompido
por la infección generalizada. Rara vez son más que individuos solitarios,
desperdigados, sin influencia alguna y excluidos por su propia sinceridad de la
confianza de las partes; aunque esas personas pueden ser las más sabias,
resultan por ese mismo motivo las más insignificantes de la sociedad. Todas
esas gentes son tratadas con desdén y escarnio, y normalmente detestadas por
los fanáticos furiosos de ambas partes. Un genuino partidista odia y desprecia
la sinceridad, y en verdad no hay vicio que lo descalifique tanto para la
actividad partidaria como esa sola virtud. […] En consecuencia, la facción y el
fanatismo han sido con diferencia los mayores corruptores de los sentimientos
morales.”
Tiempos de radicalismo son
tiempos de corrupción moral, de infantilismo y de un completo desprecio por el
pensamiento crítico y la dignidad humana.
Esos tiempos son los que ya
estamos viviendo y es por eso por lo que a los que amamos la filosofía y pensar
libremente estos tiempos nos infundan un profundo temor.
Y es que basta al lector con que
se asome a Twitter para ver el nivel de irracionalidad y sectarismo con que
cualquier tema se debate sin el menos atisbo de reflexión.
Nadie razona nada, nadie se
preocupa de buscar información objetiva sobre los temas, cualquiera puede
lanzar sus opiniones sin más límite que el del mal gusto.
De trinchera a trinchera se
dispara a cualquier incauto que pretenda ver puntos de encuentro o análisis
razonados de los temas.
El lema no es otro que o estas
conmigo o estás, contra mí; o eres un podemita perroflauta o un fascista
casposo, no hay términos medios.
Cuando un adversario político se
transforma en un enemigo, el camino de lo peor queda abierto, pues es cuestión
de tiempo el considerar la violencia como un instrumento político más. Con un
adversario político se dialoga e incluso se puede llegar a puntos de acuerdo, a
un enemigo se le destruye.
Posturas maximalistas son el
resultado obligado de esta situación, pues frente al dialogo los radicales
siempre primarán la imposición.
No se me escapa que en este post
se me acusará de equidistancia, entre
Podemos y Vox pero me niego a entrar en
ninguna trinchera que no sea la mía propia, la de un socialdemócrata
comprometido con la libertad, la igualdad, la justicia y la virtud.
Mi pluma mientras se pueda,
siempre estará en la lucha de la libertad y la razón frente al totalitarismo y
la imposición. En mi Blog hay entradas contra todo y contra todos siempre desde
razonamientos que son fruto de la reflexión y el análisis.
Y es que la batalla que ya se
está librando, no solo es política, sino moral y filosófica; aunque el
dogmatismo nos aplaste, mientras el sueño ilustrado continúe vivo en un alma
libre, la guerra no estará perdida.
¡Qué lejos quedan los sueños kantianos
de ilustración y progreso! El “Sapere Aude” (atrévete a saber) ha quedado
eclipsado por el infantil “repite lo que
te digan y no pienses” Así, la responsabilidad pasa a otros y yo me siento
libre de repetir cualquier cosa sin más reflexión, a la sombra de mi sectaria
manada.
Como decía Kant:
“Es tan cómodo ser menor de edad. Basta con tener un libro que supla mi
entendimiento, alguien que vele por mi alma y haga las veces de mi conciencia
moral, a un médico que me prescriba la dieta, etc., para que yo no tenga que
tomarme tales molestias”

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