domingo, 26 de enero de 2020

Reconstruir la Socialdemocracia


“El amor a la justicia, a la humanidad, a la libertad es una pasión como otra. Cuando domina, se le sacrifica todo; cuando se ha abierto el alma a pasiones de otra especie, como la sed de oro o de honores, se le inmola todo, la gloria, la justicia, la humanidad, el pueblo y la patria. Ahí está el secreto del corazón humano. Ahí está la diferencia entre el crimen y la probidad, entre los tiranos y los benefactores del país.” (M. Robespierre)


Definitivamente después de la constitución y primeras semanas de funcionamiento del nuevo gobierno de coalición del PSOE-Podemos, ya no albergo dudas sobre el desastre que espera al país.
Pero este texto solo pasará por encima de las barbaridades ya perpetradas por el nuevo ejecutivo, pues es interés del país y de todo demócrata progresista mirar más allá del naufragio y empezar a construir las barcas que en el futuro pueden salvarnos.
Y es que dado el panorama político actual, todos aquellos que amamos la libertad, debemos empezar a movilizarnos de cara a poder salvar la democracia de todos aquellos que desde el gobierno y desde la oposición la quieren aniquilar.
El PSOE definitivamente con sus pactos con los independentistas ha dejado de ser un partido nacional, y se ha transformado en el instrumento de poder de una pequeña camarilla de hombres y mujeres mediocres.
Desgraciadamente España nunca llegó a ser una democracia plena con la necesaria división de poderes que ello exige, y ahora sufriremos las consecuencias del poder incontrolado de un gobierno autoritario, obligado a gobernar por decreto dada su exigua mayoría parlamentaria.
Por otro lado, la actual oposición no me ofrece más de desconfianza y zozobra, pues si malo es tener en el consejo de ministros gente de Podemos, tener gente de VOX sería aún peor. 
Y es que el fuego no se puede combatir con gasolina, y es en este punto donde señalo la necesidad ya perentoria de que se constituya un partido Socialdemocrata capaz de defender la idea de España y su constitución frente a quienes quieren su disolución e igualmente enfrentar las ideas reaccionarias de aquellos que añoran la dictadura del 18 de julio y su Caudillo.
La idea de patria es una idea revolucionaria pues patria solo tienen los ciudadanos, es decir aquellos que participan de la soberanía nacional. En el antiguo régimen solo el Rey como soberano podía decirse propiamente que tenía patria.
Todo estará perdido si solo son patriotas los nacional-católicos de VOX y sus auxiliares del PP; o el patriotismo es transversal o los independentistas habrán ganado y España se disgregará en un sinfín de reinos de taifas.
Nada favorece más a un independentista que la imagen de un descerebrado envuelto en la bandera española y cantando el “Cara al Sol”.
A nuestros políticos les interesa esta polarización, les  interesa el enfrentamiento cainita de las viejas dos Españas para que en un aquelarre de pasiones muera el sentido común y la razón.
Hay que dar opción a que una mayoría silente y no fanatizada de españoles pueda volver a las urnas y apoyar una candidatura digna de ellos, constituida por gente del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, capaz de cumplir con lo que promete y rigurosamente moral.
El espacio político donde debe forjarse este nuevo partido es el centro izquierda, ese lugar que el PSOE ha abandonado y al que Ciudadanos hace mucho  que renunció para abrazarse a VOX.
Necesitamos un partido que defienda sin complejos la Nación pero una nación de ciudadanos iguales en derechos y obligaciones, donde la libertad vaya unida a la igualdad, donde se desarrollen los derechos sociales y donde se pueda confiar en una justicia imparcial e inexorable.
Un sistema político donde los representantes estén vinculados con sus representados, donde la política no sea más que una ocupación transitoria y no una profesión; donde los arribistas, los niñatos y las gentes sin moral ni profesión no tengan lugar.
Que alguien que se llama socialista como el ministro Ábalos haya dicho que está en política para quedarse, dice bien a las claras el grado de degradación moral en el que nos encontramos.
Ningún político profesional dejará nunca la política por voluntad propia por la sencilla razón de que nadie voluntariamente quiere dejar un  buen sueldo y el poder para engrosar las listas del paro.
Vivimos pues tiempos en los que todo vale, en lo que nos venden una Fiscal General del Estado independiente recién salida del ministerio y de la bancada socialista; nos venden como reforma del código penal un indulto encubierto a los independentistas; nos venden como ético el nepotismo de ver parejas en el Consejo de Ministros…
Y es que por mucho que la manipulación mediática de unos medios vendidos al poder nos venda que lo negro es blanco, aún hay gente capaz de distinguir el Sol de la Luna.
Pero es en estos tiempos de calma, en donde las próximas elecciones aún quedan lejos donde debemos construir el Partido que llegado el momento pueda defender en la arena electoral los principios que someramente he esbozado; de lo contrario al hundimiento del gobierno Frankenstein seguirá el advenimiento del Nacional-Catolicismo y el fin de las libertades que aún nos queden.
Presiento que se acercan tiempos políticos muy intensos donde todo va a evolucionar de forma muy rápida, y es por eso que es urgente que cuanto antes pongamos las bases del proyecto político que en no mucho tiempo tengo la esperanza de que pueda alzarse como protagonista de la nueva realidad política española.


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