lunes, 2 de mayo de 2016

Nuevas elecciones y el triunfo de la vieja política

“La política es una casa de putas en la que las pupilas son bastante feas” (Marlene Dietrich)

Si el pasado 20 de diciembre el que suscribe estas palabras acudió a las urnas con la ilusión de  contribuir al final de una mayoría tiránica y al nacimiento de un parlamento plural lleno de caras nuevas y nuevas formas de hacer  y entender la política; el próximo 26 de junio si me acerco  a las urnas lo haré con una sincera sensación de asco.
¿Tanto caminar para esto? ¿Tanto hablar de nueva política y de casta para después mimetizarse con los usos de aquellos a los qué se critica? 
En estas nuevas elecciones, no nos engañemos, ya no hay nuevos ni viejos, eso se ha perdido en estos cuatro meses de lamentable espectáculo;  volvemos a la vieja dicotomía entre izquierda/derecha pero dentro de una ordenada Casta.
A la casta política que viene gobernando durante décadas este país había que derrotarla con un discurso y una ejecutoría intachable, solo con la bandera de la regeneración y la virtud  se podía conformar una nueva mayoría social capaz de enterrar lo viejo y construir con ilusión un nuevo orden de valores y un nuevo modelo institucional.
Yo no voy a luchar por cambiar de amos, me da igual sean hombres o cerdos, yo lucho para que no haya amos, por un sistema de libertad en el que los gobernantes deban rendir cuentas a los gobernados, donde ningún ciudadano pase necesidades y donde se respeten los derechos de todos.
Necesitamos una verdadera revolución social antes de poder acometer la necesaria revolución política; pero la revolución social solo puede nacer del amor por la libertad, la igualdad y la justicia sin la manipulación de ideologías falsamente revolucionarias que huelen a naftalina.
La revolución no radica en destruir al rico sino en dignificar al ciudadano, en hacer que el más humilde obrero pueda sentirse tan satisfecho y feliz como sea capaz en la plenitud de sus derechos sociales y políticos.
No se trata de dar el poder a unos individuos nuevos con ideas viejas, se trata de cambiar el orden institucional para que el poder controle al poder y las ansias de corrupción no puedan realizarse por miedo a la incesante vigilancia del pueblo.
Desgraciadamente hemos visto en los últimos tiempos como algunos líderes se han consolidado como nuevos charlatanes sobre los que no cabe albergar ninguna ilusión. En la política actual considero que faltan líderes y sobran charlatanes.
El 15M ha muerto porque se ha institucionalizado, lo han encapsulado y lo han pervertido poniéndolo bajo el paraguas de banderas excluyentes. El 15M no era en su origen ni de izquierdas ni de derechas, era la manifestación del hartazgo popular respecto a una casta política alejada de toda realidad; el clamor del pueblo en favor de una mayor justicia social y un sistema político más abierto  y democrático.
Pero en las próximas elecciones  ya no nos queda nada nuevo. Tenemos los tradicionales partidos de establiment (PP y PSOE), un partido regeneracionista domesticado (C,s) y un frente de izquierdas clásico del SXIX (Podemos/IU)
¿Tanto nadar para esto? Nihil sub sole novum
Mientras no unamos a la dicotomía pobre/rico la dicotomía virtud/vicio, valores y principios frente a intereses,  inmoralidad y corrupción, estaremos luchando contra una Hidra siempre con nuevas cabezas.
Solo podremos cambiar este país cuando la gente tome conciencia de que hay que dejar de pensar como esclavos para pensar con la libertad de ciudadanos; no se trata de cambiar de amos, se trata de ser libres; no se trata de ser ricos sino de tener lo suficiente para vivir con dignidad. Los bienes materiales son importantes, pero también lo son los morales.
Como decía Adam Ferguson: “No es la manera de alimentarse o en la forma de vestirse que se encuentra el carácter del hombre, sino en las cualidades de la mente”

1 comentario:

  1. La sensación que tengo es de tiempo perdido, porque en enero ya se veía esto venir, a la espera de que alguien sacase un conejo de la chistera; pero resultó que en la chistera lo único que había era mucha caspa.

    También creo que estamos ante una guerra de desgaste, pero ha resultado un desgaste de todos los participantes, no sólo del partido en el Gobierno.

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