“Quien renuncia a su libertad por seguridad, no merece ni libertad ni seguridad” (Benjamin Franklin)
La excusa es muy simple, contener la
expansión incontrolada del Covid-19 que está asolando nuestro país de forma
terrible; pero, ¿el toque de queda además de a nuestra libertad afecta al
Covid-19?
¿Es el Covid trasnochador?, ¿el virus respeta
las leyes?, ¿es monárquico o republicano?, ¿es de Vox o más bien
social-comunista?...
Y es que realmente se nos está vendiendo una
falsa dicotomía, una verdad falsa que ayudada del miedo permite hacer y
deshacer a nuestros politicastros sin límite y lo que es peor, sin
responsabilidad.
No seré yo quien niegue la idea jacobina de
que en tiempos excepcionales hay que tomar medidas excepcionales, pero siempre
siguiendo el respeto a la ley y al derecho, porque en el momento que el poder
se hace arbitrario hemos abierto la puerta al despotismo.
En otro post analice la razón por la cual
para ordenar el confinamiento de marzo no era suficiente con la declaración del estado de alarma, sino
haber declarado el estado de excepción; es en esta situación jurídica donde
efectivamente se faculta al poder público a suspender derechos fundamentales.
El toque de queda que se nos va a imponer, al
ser una limitación de nuestros derechos fundamentales, solo sería admisible y
posible con la declaración del estado de excepción.
Pero poco a poco la ley está siendo vulnerada
por quienes deben hacerla cumplir, y como ya lograron hacernos comulgar con el
confinamiento mediante el estado de alarma, ahora tienen el camino expedito
para hacerlo con el toque de queda.
El gobierno puede declarar el estado de
alarma por 15 días y luego si quiere su prórroga necesita la aprobación del
Congreso; para el estado de excepción el gobierno debe solicitar autorización
previa al Congreso y estará sometido a una serie de controles de los que se carece
en el estado de alarma; dejo al lector que considere que declaración resulta
más sencilla al gobierno.
Vuelvo a recalcar si el estado de alarma
tiene menos controles y necesita menos requisitos es precisamente porque en
ningún caso puede afectar a derechos fundamentales; pero en estos tiempos, el
fin justifica todos los medios y la mentira es verdad rebelada.
Decía Montesquieu: “La corrupción de cada
gobierno empieza casi siempre por la de los principios”
Realmente si nuestra Constitución y las leyes
están en entredicho junto con todo el sistema partidocrático es porque no
respetan ya ninguno de los principios sobre los que se crearon.
No quiero perderme en sutilezas jurídicas que
muchas veces confunden más que aclaran, toca atacar la esencia misma de la
mentira, la falsa dicotomía entre leyes restrictivas de derechos y seguridad
sanitaria.
Desde que se inició la epidemia hemos podido
disfrutar de un gran número de anuncios, medidas y normativa; y todo ello
confluye en la situación actual de descontrol absoluto.
La respuesta fácil es decir que este rebrote
no es responsabilidad española, que Europa entera sufre esta nueva oleada, pero
esto es la versión actualizada del castellano dicho: “Mal de muchos, consuelo
de tontos”
Es la triste realidad que se están tomando
medidas que conculcan nuestros derechos pero sin ningún criterio y con franco
desprecio de la legalidad.
Se nos dice que es necesario un toque de
queda de 22:00h a 6:00h, como si el Covid fuera de esas horas no fuera
contagioso. Se nos dice que no salgamos de casa mientras miles de niños acuden
diariamente a las escuelas donde el contacto social el inevitable.
Si es peligroso tomar una cerveza en la barra
de un bar, no lo es menos ir a clase y pasar 6 horas encerrado en un aula las
más de las veces mal ventilada. Se nos dice que evitemos el contacto social
mientras se condena a miles de personas a usar el transporte público masificado
para ir al trabajo.
Y es que el Covid ha demostrado que en cuanto
se le presenta una oportunidad la aprovecha; no podemos ser permisivos pero con
medidas sanitarias, no restrictivas de derechos.
Yo estoy dispuesto a renunciar a mis derechos
pero por un tiempo corto y determinado, pero no renunciar todo el tiempo a mis
derechos sin ninguna utilidad.
Ahora se decreta un toque de queda, mañana un
confinamiento; ponemos paños calientes mientras que cada satrapía autonómica
toma medidas diferentes sino contradictorias con las de las otras. El cesar
Pedro Sánchez toca la lira mientras ardemos en la epidemia y nuestros
hospitales colapsan; pero en estado de alarma es una buena coartada para
decirnos que hace cuánto puede para que el fuego purifique Roma.
Comparto la idea de que tenemos por delante
tiempos muy duros, pues aquel que no sabe a dónde va, puede terminar en
cualquier parte.
Nos están quitando las libertades pero ello
no nos va a salvar de la miseria ni de la epidemia, todo lo contrario, nos
hundirá más y más en el fango.
Y es que no toda medida contra el Covid tiene
que pasar por atacar los derechos fundamentales, aunque para los políticos es
lo que resulta más fácil.
Como vengo señalando en mis escritos,
careciendo de dirigentes con un mínimo de capacidad, solo nos queda el “salvase
quien pueda” de las propias repúblicas independientes de nuestras casas.
Lamento que la temporada otoño-invierno que
tenemos por delante tenga tintes de tragedia griega; pero como buen ilustrado
sueño con que la temporada primavera-verano nos traiga una vacuna y el
nacimiento de una nueva ola, pero esta ya no de virus, sino de grandes cambios
políticos sobre la bandera de la libertad, la igualdad, la justicia y la
virtud.

Sabias y certeras palabras, párrafo por párrafo, Viejo. Me quedo con lo de las satrapías autonómicas, que es donde estamos... El fin justifica los medios, pero lo que me empieza a preocupar es cada vez el fin parece más turbio...
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