domingo, 25 de octubre de 2020

La epidemia liberticida


“Quien renuncia a su libertad por seguridad, no merece ni libertad ni seguridad” (Benjamin Franklin)


 Hoy seguramente el gobierno declare el estado de alarma y con él, la coartada para triturar una vez más nuestros derechos y libertades.

La excusa es muy simple, contener la expansión incontrolada del Covid-19 que está asolando nuestro país de forma terrible; pero, ¿el toque de queda además de a nuestra libertad afecta al Covid-19?

¿Es el Covid trasnochador?, ¿el virus respeta las leyes?, ¿es monárquico o republicano?, ¿es de Vox o más bien social-comunista?...

Y es que realmente se nos está vendiendo una falsa dicotomía, una verdad falsa que ayudada del miedo permite hacer y deshacer a nuestros politicastros sin límite y lo que es peor, sin responsabilidad.

No seré yo quien niegue la idea jacobina de que en tiempos excepcionales hay que tomar medidas excepcionales, pero siempre siguiendo el respeto a la ley y al derecho, porque en el momento que el poder se hace arbitrario hemos abierto la puerta al despotismo.

En otro post analice la razón por la cual para ordenar el confinamiento de marzo no era suficiente  con la declaración del estado de alarma, sino haber declarado el estado de excepción; es en esta situación jurídica donde efectivamente se faculta al poder público a suspender derechos fundamentales.

El toque de queda que se nos va a imponer, al ser una limitación de nuestros derechos fundamentales, solo sería admisible y posible con la declaración del estado de excepción.

Pero poco a poco la ley está siendo vulnerada por quienes deben hacerla cumplir, y como ya lograron hacernos comulgar con el confinamiento mediante el estado de alarma, ahora tienen el camino expedito para hacerlo con el toque de queda.

El gobierno puede declarar el estado de alarma por 15 días y luego si quiere su prórroga necesita la aprobación del Congreso; para el estado de excepción el gobierno debe solicitar autorización previa al Congreso y estará sometido a una serie de controles de los que se carece en el estado de alarma; dejo al lector que considere que declaración resulta más sencilla al gobierno.

Vuelvo a recalcar si el estado de alarma tiene menos controles y necesita menos requisitos es precisamente porque en ningún caso puede afectar a derechos fundamentales; pero en estos tiempos, el fin justifica todos los medios y la mentira es verdad rebelada.

Decía Montesquieu: “La corrupción de cada gobierno empieza casi siempre por la de los principios”

Realmente si nuestra Constitución y las leyes están en entredicho junto con todo el sistema partidocrático es porque no respetan ya ninguno de los principios sobre los que se crearon.

No quiero perderme en sutilezas jurídicas que muchas veces confunden más que aclaran, toca atacar la esencia misma de la mentira, la falsa dicotomía entre leyes restrictivas de derechos y seguridad sanitaria.

Desde que se inició la epidemia hemos podido disfrutar de un gran número de anuncios, medidas y normativa; y todo ello confluye en la situación actual de descontrol absoluto.

La respuesta fácil es decir que este rebrote no es responsabilidad española, que Europa entera sufre esta nueva oleada, pero esto es la versión actualizada del castellano dicho: “Mal de muchos, consuelo de tontos”

Es la triste realidad que se están tomando medidas que conculcan nuestros derechos pero sin ningún criterio y con franco desprecio de la legalidad.

Se nos dice que es necesario un toque de queda de 22:00h a 6:00h, como si el Covid fuera de esas horas no fuera contagioso. Se nos dice que no salgamos de casa mientras miles de niños acuden diariamente a las escuelas donde el contacto social el inevitable.

Si es peligroso tomar una cerveza en la barra de un bar, no lo es menos ir a clase y pasar 6 horas encerrado en un aula las más de las veces mal ventilada. Se nos dice que evitemos el contacto social mientras se condena a miles de personas a usar el transporte público masificado para ir al trabajo.

Y es que el Covid ha demostrado que en cuanto se le presenta una oportunidad la aprovecha; no podemos ser permisivos pero con medidas sanitarias, no restrictivas de derechos.

Yo estoy dispuesto a renunciar a mis derechos pero por un tiempo corto y determinado, pero no renunciar todo el tiempo a mis derechos sin ninguna utilidad.

Ahora se decreta un toque de queda, mañana un confinamiento; ponemos paños calientes mientras que cada satrapía autonómica toma medidas diferentes sino contradictorias con las de las otras. El cesar Pedro Sánchez toca la lira mientras ardemos en la epidemia y nuestros hospitales colapsan; pero en estado de alarma es una buena coartada para decirnos que hace cuánto puede para que el fuego purifique Roma.

Comparto la idea de que tenemos por delante tiempos muy duros, pues aquel que no sabe a dónde va, puede terminar en cualquier parte.

Nos están quitando las libertades pero ello no nos va a salvar de la miseria ni de la epidemia, todo lo contrario, nos hundirá más y más en el fango.

Y es que no toda medida contra el Covid tiene que pasar por atacar los derechos fundamentales, aunque para los políticos es lo que resulta más fácil.

Como vengo señalando en mis escritos, careciendo de dirigentes con un mínimo de capacidad, solo nos queda el “salvase quien pueda” de las propias repúblicas independientes de nuestras casas.

Lamento que la temporada otoño-invierno que tenemos por delante tenga tintes de tragedia griega; pero como buen ilustrado sueño con que la temporada primavera-verano nos traiga una vacuna y el nacimiento de una nueva ola, pero esta ya no de virus, sino de grandes cambios políticos sobre la bandera de la libertad, la igualdad, la justicia y la virtud.

1 comentario:

  1. Sabias y certeras palabras, párrafo por párrafo, Viejo. Me quedo con lo de las satrapías autonómicas, que es donde estamos... El fin justifica los medios, pero lo que me empieza a preocupar es cada vez el fin parece más turbio...

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